miércoles, 13 de julio de 2011

Beato Juan de PALAFOX y MENDOZA 1600-1659

Juan de Palafox y Mendoza Andrea Huerta Ramírez 2° Semestre Grupo Escolar Simón Bolívar Historia I Profesor Ángel Rafael Martínez Alarcón Índice • Origen • Estudios • Ordenación Sacerdotal • Sus primeras misiones • Su paso al nuevo mundo • Misión como Obispo en Puebla de los ángeles • Escritos • Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús • Muerte y testamento • Proceso de beatificación - Origen Juan de Palafox y Mendoza nació en Fitero, Navarra, España en 1600. Vierrey de España del 10 de Junio de 1642 al 23 de noviembre de 1642. Murió en Burgo de Osma, Soria, España en 1659. Hijo de Jaime Palafox Marqués de Arisa Fue educado y mantenido por una familia humilde durante seis años, pero finalmente fue reconocido por su padre y pudo estudiar. - Estudios Estudió en Alcalá de Henares y en Salamanca. En 1626 era diputado de nobleza en las cortes de Monzón y, poco después, fiscal de los Consejos de Guerra e Indias. El virreinato interino de la Nueva España en tanto llegaba a México el virrey que sustituiría al depuesto marqués de Villena. Personaje de muchos conocimientos, gran influencia política y cercano al monarca, tuvo a su cargo el juicio de residencia de los tres virreyes anteriores. Durante sus breve mandato ordenó destruir todos los vestigios prehispánicos, aun los que formaban parte de las fachadas de las casas y edificios. - Ordenación sacerdotal Un joven que se hace sacerdote, tras ciertos devaneos, dispuesto "a por todas", a ser santo de verdad... Un eminente eclesiástico e ilustre consejero, que viene a Nueva España Fue ordenado sacerdote y se lo asignó capellán de María Ana de Austria, hermana de Felipe IV, a quien acompañó en varios viajes por Europa. La ceremonia de consagración tuvo lugar en Madrid el 27 de diciembre de 1639 y a cargo estuvo el cardenal Agustín Espínola, arzobispo de Toledo. - Sus primeras misiones sus primeras misiónes son en el seno de la familia real de Felipe IV. Es designado asesor del Consejo e Indias. En el poco tiempo que gobernó al Virreinato se ocupó mucho de asuntos de la Iglesia con la organización de ceremonias, continuación de las obras de la catedral de México, la doctrina, mejoramiento de conventos y aposentos de los religiosos y también hizo obras de caridad en favor de los pobres y de los enfermos. - Su paso al nuevo mundo Para 1640 es entronizado como Obispo de Puebla de la Ángeles, en 1641, autoriza la construcción de la hoy catedral de Xalapa. El obispo de Puebla llegó a México el 24 de junio de 1640 y entró a su diócesis el 22 de julio. Cuando fue propuesto para obispo de Puebla en la Nueva España consultó, y le animaron a aceptar, diciéndole que Dios le quería “santo de escoplo y martillo y no de pincel”. El lema de sus insignias fue: “Amor meus crucifixus est”. - Misión como Obispo de Puebla de los ángeles Su pasión fueron los pobres, y en su funeral el Cabildo le hizo exequias de limosna, conforme a los deseos del finado. En su pobreza fue hombre de generosas empresas; muy buen escritor. Reparó o levantó 44 templos, muchas ermitas y más de 100 retablos; terminó y consagró la catedral de Puebla (18 de abril de 1649); había fundado el Seminario (1644), luego llamado “palafoxiano”, y la Biblioteca Pública Palafoxiana (1646), primera en América. En lo externo de los usos religiosos hizo demoliciones y se perdieron seguramente muchas piezas de gran valor, ídolos y obras de las antiguas culturas mexicanas. Levantó una fuerza armada que de ninguna manera representaba un ejército y se cree que más bien era para su seguridad personal; estableció medidas para regular la vida académica de la universidad así como cánones para controlar a la Audiencia. Dos oidores no aceptaron las disposiciones del arzobispo-virrey y éste los suspendió en sus funciones. Palafox se inclinaba a apoyar al clero secular, al que él pertenecía, por lo que empezó a tener dificultades con los jesuitas que querían actuar fuera de su dependencia como autoridad religiosa, suscitándose a poco un pleito muy grave, por lo que fue relevado de su cargo gubernamental, aunque permaneció en México algunos años con el puesto de visitador general. Fue nombrado también visitador y comisionado para someter a juicio al Virrey Don Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla, Duque de Escalona y Marqués de Villena, de cuya fidelidad al Rey se dudaba en la Corte. Palafox llegó en secreto a la Ciudad de México y la noche del 9 de julio de 1642 mandó arrestarlo, confinándolo en el Convento de Churubusco. Confiscó y remató sus bienes y lo remitió a España. Durante su gobierno pastoral se erigió el Colegio de San Pedro y San Pablo y logró que el rey le diera a las nuevas instituciones el título de Real. El obispo dotó al Colegio de San Pablo con una enorme biblioteca, hoy conocida como Palafoxiana. De la misma forma, fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés, un colegio de niñas huérfanas y formó las ordenanzas del hospital de San Pedro. - Escritos • Sitio y socorro de Fuenterrabía y sucesos del año 1633 • Santo de escoplo y martillo • Historia real sagrada • Varón de deseos • Trompeta de Ezequiel • Naturaleza y Virtudes de los indios - Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús Célebres son sus conflictos con la Compañía de Jesús, en los que defendía las prerrogativas del rey por encima de las de la iglesia. Somete a los miembros de la Compañía de Jesús, problema que le costó su cambio de diócesis, a Burgos de Osma en España La poderosa orden de la Compañía de Jesús se encargó de desprestigiar, de todas las maneras posibles, la memoria y la herencia del prelado español. El objetivo: descalificar las acusaciones que Palafox y Mendoza hizo contra los jesuitas en varias cartas que envío desde Puebla al Papa Inocencio X, en tiempos de pleno enfrentamiento con estos religiosos (1647-1649). El resultado: esa batalla la ganaron los jesuitas, lograron el trasladado de Palafox a España como obispo de Osma. Otras muchas batallas libraron para evitar que los papas lo consideraran como un cristiano digno de ser santo. Reza el dicho que no hay mal que dure 100 años, en este caso que dure más de 300. - Muerte y testamento Tras su muerte, su figura fue utilizada por la monarquía como bandera contra los jesuitas y en favor de la supremacía del poder real. El Cabildo, siguiendo las instrucciones establecidas en su testamento, le dio sepultura de limosna "por constar la pobreza con que había muerto". - Proceso de beatificación Unos 350 años tardó en llegar a los altares de la Iglesia católica, cuando su fama de santidad era probada y su heroísmo cristiano estaba bien documentado. El proceso de beatificación se inició en 1666 y fue interrumpido varias veces a lo largo de los últimos tres siglos y medio. Según Moriones, diversas circunstancias han contribuido a prolongar el caso. Por ejemplo, en 1699 la muerte del entonces Papa, del cardenal ‘ponente’ de la Causa y del obispo de Sevilla, que fungía como su patrocinador. Por ello la ‘introducción’ del expediente en El Vaticano se atrasó hasta 1726, bajo el pontificado de Benedicto XIII. Luego, diversos episodios históricos como la Revolución Francesa, el exilio de los Papas y la guerra de unidad de Italia interrumpieron el análisis. A pesar de todo la Causa nunca se interrumpió ni tampoco perdieron su validez ninguno de los pasos aportados en el proceso. El milagro estudiado y aprobado por el Vaticano se refiere a la curación de Lucas Fernández de Pinedo, un sacerdote de 66 años de edad, párroco de Fuentemolinos de la entonces Diócesis de Osma. En noviembre de 1766 el párroco había sido desahuciado por los médicos tras 40 días de lucha contra una probable forma de tuberculosis, incurable en aquella época. Según relata el postulador de la Causa, el padre Moriones, el cura “había hecho su testamento y recibido los últimos sacramentos y se había despedido de sus parroquianos cuando su sobrino, también sacerdote y vicario parroquial, le trajo una reliquia de Palafox”. El enfermo la recibió, se encomendó y se quedó dormido mientras los síntomas de la enfermedad que lo tenían insomne desde hacía semanas desaparecieron instantáneamente y, al cabo de cuatro horas, se encontraba perfectamente. Su médico de Fuentemolinos (Soria), otro de la cercana aldea de Roa y un tercero describieron al tribunal todos los síntomas de un enfermo terminal de tuberculosis. La detallada documentación de esta curación inexplicable respalda el milagro que permite beatificar a Palafox, modelo de político honrado y buen obispo. Firma de Juan De Palafox y Mendoza Bibliografía • http://www.bicentenario.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=520 • http://hermosas-palabras.blogspot.com/2011/06/52-beato-juan-de-palafox.html • http://usuarios.multimania.es/aime/18virrey.html • http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Palafox_y_Mendoza • http://www.arquidiocesisdexalapa.com/component/content/article/1677-beatificacion-de-juan-de-palafox-y-mendoza • http://telenews.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1861:juan-de-palafox-y-mendoza-obispo-virrey-hoy-beato&catid=106:angel-martinez-alarcon&Itemid=127 • http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=46373 • http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/palafox_y_mendoza.htm • http://www.e-consulta.com/blogs/sacroyprofano/?cat=1666 • http://www.diocesisdetlaxcala.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1623:juan-de-palafox-y-mendoza-beato-&catid=104:internacionales&Itemid=1245 Don Juan de Palafox y Mendoza Trabajo Final de Historia de México Angel Rafael Martinez Alarcon Arantxazu Belda Ladròn de Guevara 04/07/2011   Índice Origen Estudios Ordenación Sacerdotal Sus primeras misiones Su paso al nuevo mundo Misión como Obispo en Puebla de los ángeles Escritos Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús Muerte y testamento Proceso de beatificación Origen Juan de Palafox y Mendoza, nació el 24 de junio de 1600 en el pueblo Fitero de Navarra. Juan era hijo natural del marqués de Ariza, Jaime de Palafox y Ana de Casanate, pero nació de una relación fuera del matrimonio. Durante los primeros años de su vida, fue conocido como Juan Navarro, ya que Pedro y María Navarro, criados del marqués, lo recogieron, lo adoptaron y lo criaron por nueve años a pesar de ser una familia pobre y con muchos hijos. . El crecer rodeado por la pobreza y el tener contacto con personas humildes fue en parte lo que lo llevaría a ser especialmente sensible durante toda su vida. Fue bautizado el 29 de junio de 1600, festividad de San Pedro Apóstol Pasaron 9 años para para que A los 10 años, Juan fuera reconocido por su padre y regreso con él, por lo que tomó los apellidos Palafox y Mendoza, recibiendo toda el apoyo paternal es enviado a estudiar Aragón, Alcalá de Henares y Salamanca. A temprana edad Don Juan mostró interés por dedicarse a la carrera militar, pero, obedeciendo los deseos de su padre, decidió asistir a las universidades de Salamanca y Alcalá. En un primer momento es el responsable de los negocios de la familia. Y los 28 años de edad y una brillante carrera por delante, exclamó: "Mira en qué paran los deseos humanos, ambiciosos y mundanos", y decidió ofrecer su vida al servicio del único Señor que no falla. Finalmente se ordena sacerdote Estudios Desde su infancia, Juan de Palafox y Mendoza, resulto ser muy inteligente y despierto. Su padre deseaba que Juan asistiera a la Universidad por lo que asistió a las Universidades de Salamanca y Alcalá. Los años que pasó en la universidad fueron buenos en el aspecto académico, pero Don Juan también se entregó a los placeres mundanos. De él se dice que era un caballero galante, aunque nunca traspasó los límites de las conveniencias sociales y evitó el escándalo. Al terminar con sus estudios, su padre le encargó recibió gobernar el marquesado de Ariza, con sus siete plazas. No resultó tarea fácil pues los pobladores habían probado durante décadas su ánimo impulsivo. Sin embargo, Juan de Palafox demostró su buen sentido de gobierno y se preparó para mayores responsabilidades. el 2 de marzo de 1633, a los trece años de haber recibido el grado de bachiller, y con 33 años de edad, se presentó a solicitar estos grados en Sigüenza, que le fueron concedidos al día siguiente, después de sufrir el examen y cumplir con los demás requisitos. Estos nuevos grados, bastante curiosos, nada añadieron a su formación que es fundamentalmente salmantina. La Universidad de Salamanca lo preparó para actuar con acierto en los múltiples y delicados cargos que tuvo que desempeñar desde muy joven. Ordenación sacerdotal En 1625, luego de la muerte de su padre Jaime de Palafox, Juan de Palafox asumió la tutoría de sus tres hermanastros y meses después acudió a las Cortes de Aragón convocadas por Felipe IV, donde el Conde Duque de Olivares descubre su valía y le propone ir a Madrid, donde posteriormente Don Juan fue fiscal del Consejo de Guerra y, más tarde, del Consejo de Indias. En sus escritos, Palafox afirma que durante esos años "se dio a todo género de vicios, de entretenimientos y desenfrenamiento de pasiones". Pero todo cambió en 1628, cuando una grave enfermedad de su hermana Lucrecia y la muerte sucesiva de dos grandes personajes le hicieron exclamar: "Mira en qué paran los deseos humanos, ambiciosos y mundanos". Su conversión fue radical, junto a la oración y una frecuente vida sacramental, se impuso una durísima penitencia voluntaria, que siguió el resto de su vida, al tiempo que con infatigable vigor acometía su trabajo cotidiano. En abril de 1629 fue ordenado sacerdote, y en 1633 obtuvo en Sigüenza los grados de Licenciado y Doctor. Don Juan de Palafox y Mendoza viajó a México en 1640 en la misma flota de Diego Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona. Palafox para tomar posesión de su cargo de obispo de la diócesis de Puebla de los Angeles y Diego Pacheco de su cargo de virrey de Nueva España. Habían sido compañeros en la Universidad de Salamanca, en la que Diego Pacheco fue rector en un período. Se lo recordará en México, para que teniendo en cuenta que había sido Rector en la Universidad salmantina tratara también con amor a la de México, y no dispensara cursos ni consintiera cosas semejantes. El obispo de Puebla llegó a México el 24 de junio de 1640 y entró a su diócesis el 22 de julio. No sólo llegó a nuestro país con el título de obispo de Puebla, sino también con el de visitador y Juez de Residencia de los virreyes. En Puebla uno de sus mayores logros fue la conclusión de la construcción de la catedral. En 1649, tan sólo nueve años después de su llegada, celebró la dedicación del santuario. Durante su gobierno pastoral se erigió el Colegio de San Pedro y San Pablo y logró que el rey le diera a las nuevas instituciones el título de Real. El obispo dotó al Colegio de San Pablo con una enorme biblioteca, hoy conocida como Palafoxiana. De la misma forma, fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés, un colegio de niñas huérfanas y formó las ordenanzas del hospital de San Pedro. En esta época España estaba en guerra con Portugal. Cualquier funcionario del que se sospechara tener simpatías con el enemigo sería removido de su cargo. Don Juan, por encargo del rey, se dedicó a espiar al virrey Don Diego López Pacheco Cabrera y Bobadilla, quien era miembro de una familia portuguesa. Sus primeras misiones Sus primeras misiones fueron dentro del seno de la familia real de Felipe IV. Posteriormente fue designado asesor del Consejo de Indias , para 1640 es entronizado como Obispo de Puebla de la Ángeles, en 1641, autoriza la construcción de la hoy catedral de Xalapa. En su primera gira de visitas pastorelas recorre poblaciones del obispado de Puebla: Amozoc, Cuauatinchan, Tecali, Tepeaca, Acatzingo, Quecholac, Tecamachalco, Tlacotepec, Tehuacán, Cuscatlán, Zapotitlán, Acultzingo, Orizaba, Córdoba, Huatulco, Cuescomatepec, Chichiquila, Quimixclan, Ixhuacan, Xalapa, Naulinco y Tlacuilolan, entre 22 de agosto al 7 de noviembre de 1643. Paso por el Nuevo Mundo Es designado Virrey de la Nueva España, con los siguientes cargos político-administrativos, Gobernador y Capitán general de Nueva España. Misión como obispo de puebla de los ángeles Comprendiendo el enorme peso y responsabilidad del episcopado, Palafox pensó renunciar; pero luego de mucha oración y penitencia, y tras pedir consejo, aceptó, preparándose para “servir con perfección el oficio pastoral”23. “¿Qué otra cosa son los prelados sino maestros públicos de la perfección cristiana? –escribiría más tarde– ¿Ciudades sobre el monte de la perfección, de donde se ha de comenzar la conquista de Cristo?”. Tras cumplir con un delicado encargo del Rey en Salamanca, y llegadas las bulas pontificias del Papa Urbano VIII, don Juan de Palafox fue consagrado Obispo en la iglesia de san Bernardo de Madrid, el 27 de diciembre de 1639, por el Cardenal Arzobispo de Santiago, don Agustín Spínola. Antes de partir hacia la Nueva España, dijo: “La dignidad episcopal no tiene parientes sino acreedores y éstos son los pobres, cuyas son las rentas”. El domingo 8 de abril de 1640, Pascua de Resurrección, partió el Obispo hacia la Nueva España, pero un viento contrario hizo que la nave regresara al puerto y no pudo zarpar sino hasta el día 21 del mismo mes. La travesía enfrentó tempestades, el acoso de unos piratas berberiscos, la enfermedad y muerte de algunos viajeros y el azote de la epidemia. Finalmente, después de setenta y ocho días de navegación, Palafox llegó al puerto de Veracruz el 24 de julio y tomó posesión de la diócesis de Puebla el 22 del mismo mes, memoria de santa María Magdalena. Con la misión de poner remedio en muchas cosas de lo espiritual y de lo temporal, Palafox fue nombrado también Visitador de la Audiencia y Cancillería Real de México, con la encomienda de revisar cómo habían cumplido las Leyes de Indias virreyes, gobernadores, capitanes, presidentes, oidores, alcaldes, fiscales, alguaciles, tenientes y demás ministros y oficiales. “Luego que me hicieron Visitador –comenta– fue lo mismo que hacerme médico y cirujano de enfermedades y llagas muy sensibles y que estaban en gente poderosa y que se defendía en su curación… arrancar lo malo y plantar lo bueno fue a lo que Dios enviaba…”. Como obispo no le faltaron trabajos y sufrimientos, pero tampoco el afecto del clero secular y el fervor del pueblo fiel. Destacó en su defensa por los derechos de los indios. En cuanto a su ejercicio pastoral, desarrolló la dificultosa labor de agrupar en diócesis las diferentes misiones con el fin de transformar una Iglesia misional en otra cuidadosamente asentada. El 27 de diciembre de 1639 fue consagrado Obispo de Puebla, de la que tomó posesión el 22 de julio de 1640. Con la misión de remediar muchas cosas en lo espiritual y temporal el Rey lo designó Visitador de la Real Audiencia y cancillería real de México con la encomienda de revisar como habían cumplido las leyes los virreyes, gobernadores, capitanes presidentes, oidores, alcaldes, fiscales, alguaciles, tenientes y demás ministros oficiales. Su labor fue tal que cuando se dudo de la fidelidad del virrey Diego López Pacheco Cabrera y Bobadilla, el rey de España teniendo en cuenta que en la persona de Juan de Palafox convivían la virtud cristiana y la prudencia necesarias para el gobierno lo eligió y nombró virrey y gobernador de las provincias de la Nueva España. Convirtiéndose además de Obispo en Capitán general de todas las fuerzas militares, Presidente de la Real Audiencia de México y presentado por su majestad como Arzobispo de México. Pidió volver a la Diócesis de Puebla, al lograrlo la visitó en su totalidad organizó las parroquias, reformó la vida del clero secular y religioso, se preocupó por la preparación académica de sus sacerdotes. Fundó el hoy Seminario Palafoxiano, al que dotó de una excelente biblioteca (hoy llamada Palafoxiana), que contaba con cinco mil libros e instrumentos científicos de la época, que puso al servicio de toda la gente. Reinició la construcción de la Catedral y la consagró en 1649. Erigió muchos templos y más de 150 edificaciones, muchas de ellas al servicio de los más necesitados. Estableció el hospital de San Juan de Letran al servicio de las mujeres, un colegio para niñas, un hogar para los pobres, mejoro el Hospital de San Pedro, fundó el convento de religiosas dominicas de santa Inés. Promovió el arte y la cultura, en su episcopado Puebla se convirtió en centro musical de la Nueva España. Escritos En el año de 1650, escribió su obra “Naturaleza y Virtudes de los indios”, sobre los indígenas en la Nueva España: “De su humildad he manifestado largamente a Vuestra Majestad donde he tratado de la devoción y paciencia del indio; pero puedo volver a asegurar a Vuestra Majestad que si hay en el mundo (hablo de los efectos de la naturaleza, y no tratando de los de la gracia) mansos y humildes de corazón, son los indios, y que estos naturalmente parecen los que aprenden del Señor cuando nos dijo que aprendamos de su Divina Majestad a ser mansos y humildes de corazón. Por qué estos angelitos, ni tienen, como se ha dicho, ambición, ni codicia, ni soberbia, ni envidia; y no es más humilde que ellos el suelo que pisamos”. Obra clave para entender y valorar las virtudes cristianas y morales de la población natural del entonces Virreinato de la Nueva España. Como ya hemos visto en capítulos anteriores la obra política del venerable en la Nueva España fue magna y grande y le ha valido un espacio entre los más grandes gobernantes de la Nueva España, sin embargo el talento para la política y la administración del venerable se convino con un amor apasionado a las letras y una gran inteligencia que lo llevo a escribir decenas de obras, la que brevemente expondremos aquí se encuentra entre sus más bellos y reconocidos trabajos. La obra se compone de 21 capítulos donde Palafox expone magistralmente la bondad, lealtad, fe cristiana y mansedumbre de los naturales del Virreinato Novohispano, constata los abusos y atropellos de los que han sido víctimas, pide que la corona Hispánica los proteja con medias justas y cristianas y ensalza su fidelidad y buena voluntad en todos los mandatos y oficios del gobierno. Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús El respaldo de Felipe IV le dio a Palafox la fuerza necesaria para librar algunas batallas que, a mediados del siglo XVII resultaban sencillamente estremecedoras. Claro, el apoyo real no hubiera servido de nada si no fuera porque don Juan, por lo que hoy podemos inferir, santo varón y todo, era político de liga mayor, y perro cuando la ocasión lo requería. Sus hagiógrafos afirman que se dedicó a combatir la holganza y la deshonestidad en el ejercicio del gobierno virreinal, lo que le ganó abundantes enemigos. Abrió otro frente cuando se dedicó a arrancar las parroquias de su jurisdicción de las manos de las órdenes religiosas para trasladarlas a la operación del clero secular. Evidentemente, las órdenes se resistieron en el más puro estilo de perro que se niega a devolver el hueso, pero a don Juan el asunto no lo atemorizó ni tantito. Nadie le regateaba su capacidad y su talento, pero seguro que no era, en sus días, el tipo más popular de la vieja Puebla de los Ángeles. Por sonado, es famoso el enfrentamiento que sostuvo con la poderosa Compañía de Jesús, por un asunto de diezmos: los jesuitas sencillamente se negaban a entregar al obispado las sumas recolectadas. Encima, se negaban a presentar sus licencias para predicar y confesar. El pleito era mucho más que un asunto de dineros y de jesuitas mañosos. En la disputa, lo que se libraba era la supremacía de la autoridad real sobre las cuestiones administrativo-religiosas. Para Palafox, pese a su condición de eclesiástico, no había duda: el rey español era la suprema autoridad en los reinos de la América, y no iba a ser la Compañía de Jesús, por extensa, fuerte y rica que fuese, la que iba a poner en duda tal condición. El enfrentamiento acabó cuando la corona española llamó a Palafox de vuelta a España, a ocupar el obispado de Osma, donde murió en 1659. Muerte & Testamento Falleció santamente el 1 de octubre de 1659 sin poder legar a sus allegados más que los pocos objetos imprescindibles que le quedaban. El Cabildo, siguiendo las instrucciones establecidas en su testamento, le dio sepultura de limosna "por constar la pobreza con que había muerto". En su testamento, Palafox llega a afirmar: “La cama en que muero doy al hospital, para que de lo que procediese, se socorra á los pobres; quiero morir en la cárnica pobrecica con que solía vivir, ó sino en el suelo, reconociendo la humildad con que debe acabar criatura tan miserable, y á imitación de mi Señor Jesucristo, que murió en una cruz por mi”. Proceso de beatificación El proceso de beatificación se inició en 1666 y fue interrumpido varias veces a lo largo de los últimos tres siglos y medio. Según Moriones, diversas circunstancias han contribuido a prolongar el caso. Por ejemplo, en 1699 la muerte del entonces Papa, del cardenal ‘ponente’ de la Causa y del obispo de Sevilla, que fungía como su patrocinador. Por ello la ‘introducción’ del expediente en El Vaticano se atrasó hasta 1726, bajo el pontificado de Benedicto XIII. Luego, diversos episodios históricos como la Revolución Francesa, el exilio de los Papas y la guerra de unidad de Italia interrumpieron el análisis. A pesar de todo la Causa nunca se interrumpió ni tampoco perdieron su validez ninguno de los pasos aportados en el proceso. El milagro estudiado y aprobado por el Vaticano se refiere a la curación de Lucas Fernández de Pinedo, un sacerdote de 66 años de edad, párroco de Fuentemolinos de la entonces Diócesis de Osma. En noviembre de 1766 el párroco había sido desahuciado por los médicos tras 40 días de lucha contra una probable forma de tuberculosis, incurable en aquella época. Según relata el postulador de la Causa, el padre Moriones, el cura “había hecho su testamento y recibido los últimos sacramentos y se había despedido de sus parroquianos cuando su sobrino, también sacerdote y vicario parroquial, le trajo una reliquia de Palafox”. El enfermo la recibió, se encomendó y se quedó dormido mientras los síntomas de la enfermedad que lo tenían insomne desde hacía semanas desaparecieron instantáneamente y, al cabo de cuatro horas, se encontraba perfectamente. Su médico de Fuentemolinos (Soria), otro de la cercana aldea de Roa y un tercero describieron al tribunal todos los síntomas de un enfermo terminal de tuberculosis. La detallada documentación de esta curación inexplicable respalda el milagro que permite beatificar a Palafox, modelo de político honrado y buen obispo. Benedicto XVI declaró a Juan de Palafox y Mendoza venerable el 17 de enero de 2009 con la firma del decreto de la Congregación para las causas de los santos que reconoció sus virtudes cristianas heroicas. Obtenido el decreto sobre las virtudes se procedió al examen de los presuntos milagros que se requieren para la beatificación. El 26 de febrero de 2009, la consulta médica declaró inexplicable la curación de Lucas Fernández de Pinedo, párroco de Fuentemolinos, ocurrida el 29 de noviembre de 1766. En noviembre de 1766 el párroco, de 66 años de edad, había sido desahuciado por los médicos al padecer una tuberculosis, enfermedad incurable en aquella época. El enfermo se despidió de sus feligreses, hizo testamento y recibió la extremaunción cuando un sobrino suyo, también sacerdote, le llevó una reliquia de Palafox. El párroco se encomendó a él y se quedó dormido mientras los síntomas de la enfermedad, que lo tenían insomne desde hacía semanas, desaparecieron instantáneamente. El congreso peculiar de los consultores teólogos dio su parecer favorable el 27 de junio de 2009 y la congregación de cardenales y obispos se pronunció unánimemente en favor del milagro el 8 de febrero de 2010. El Papa Benedicto XVI aprobó la promulgación del decreto sobre el milagro en la mañana del sábado 27 de marzo, promulgación que se recibió en la villa episcopal con volteo de campanas. El obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar Viciosa, dio a conocer en la mañana del jueves 3 de junio la fecha en la que será beatificado Juan de Palafox y Mendoza: será el 1 de mayo de 2011 una solemne ceremonia que tendrá lugar en la catedral de El Burgo de Osma. Bibliografía http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Palafox_y_Mendoza#Biograf.C3.ADa http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=46373 http://www.facebook.com/note.php?note_id=10150286401186514 http://reinodetodoslosdias.wordpress.com/2011/06/11/obispo-virrey-y-beato-don-juan-de-palafox-y-mendoza/ http://www.palafox.arquidiocesisdepuebla.mx/index.php?option=com_content&view=article&catid=13&id=46&Itemid=5 http://www.iesalc.unesco.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=2574%3Adon-juan-de-palafox-y-mendoza&catid=226%3Apensamiento-universitario&Itemid=871&lang= Beato Juan De Palafox Y Mendoza Defensor De Los Indios Virrey En México En Tiempos De Felipe IV Distinguido Por Su Amabilidad Hacia Los Jesuitas Bidkar Federico Morales Solís Índice Origen Estudios Ordenación Sacerdotal Su primera Misión Escritos Su Muerte Proceso De Beatificación Origen Beato Juan de Palafox y Mendoza Nació en Fitero Navarra el 24 de junio de 1600 y en 1659 el 1 de octubre murió en Osma, Fue un obispo español que ejerció su obispado en Puebla de los Ángeles México y más tarde en Osma. Desempeñó asimismo el cargo de consejero del Consejo Real de Indias entre 1633 y 1653. Fue beatificado el 5 de junio de 2011. Estudios Era hijo natural de Don Jaime Palafox, Marqués de Ariza. Nació en Fitero (Navarra). Fue educado y mantenido por una familia humilde durante seis años, pero finalmente fue reconocido por su padre y pudo estudiar en Alcalá de Henares y en Salamanca. En 1626 era diputado de nobleza en las cortes de Monzón y, poco después, fiscal de los Consejos de Guerra e Indias. Fue ordenado sacerdote y se lo asignó capellán de María Ana de Austria, hermana de Felipe IV, a quien acompañó en varios viajes por Europa. Ordenación Sacerdotal  En 1639 fue presentado por el Rey como Obispo de Tlaxcala en Madrid. Siendo confirmado por el Papa Urbano VIII el 27 de octubre de 1639  Fue consagrado obispo el 27 de diciembre de 1639  Juan de Palafox ocupó temporalmente el cargo de Virrey de Nueva España, en funciones desde el 10 de junio al 23 de noviembre de 1642  Fue nombrado visitador y comisionado para someter a juicio al Virrey Don Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla, Duque de Escalona y Marqués de Villena  En Puebla fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés Su Primera Misión Como obispo de Puebla su labor fue ingente. Visitó todos los rincones de la espaciosa Diócesis, Propició una profunda reforma del clero y de los conventos Veló por el decoro litúrgico, Todo ello dentro de las prescripciones del Concilio de Trento, Escribió numerosas cartas pastorales, Destacó en su defensa de los derechos de los indios, Desplegó una fecunda labor educativa y cultural Su Paso Al Nuevo Mundo Misión Con El Primer Obispo De Puebla De Los Ángeles Escritos Palafox creyó intensamente en la educación y la cultura, y reunió una biblioteca de cinco mil libros de ciencia y filosofía, denominada Biblioteca Palafoxiana. Sus obras, en 15 tomos, se imprimieron en Madrid en 1762, a iniciativa de los Carmelitas Descalzos. Como escritor, fue autor de obras de carácter ascético, como Trompeta de Ezequiel (Madrid, 1658). También fue elogiado por Baltasar Gracián en Agudeza y arte de ingenio (1648), en el discurso LVI, en el que alaba una obra titulada El pastor de Nochebuena y en El Discreto, XVIII. Lucha Con La Sacerdotisa De La Compañía De Jesús Su Muerte En 1653 los jesuitas consiguieron su traslado a España. En España fue nombrado obispo de Osma, donde murió a los pocos años. Está enterrado en su Catedral, en una capilla Capilla del Venerable Palafox proyectada por Juan de Villanueva. Proceso De Beatificación Su Proceso de Beatificación fue incoado en la diócesis de Burgo de Osma en 1666 y en Puebla de los Ángeles en 1688. El 27 de enero de 2004 fue aprobada, por los Consultores Históricos de la Congregación para las Causas de los Santos, la Positio presentada por la Postulación de la Causa en los años de 1998 a 2003.El 4 de abril de 2008 tuvo lugar, con éxito positivo, el "Congressus Peculiaris super Virtutibus", el 2 de diciembre sucesivo tuvo lugar, con el mismo éxito positivo, la Congregación de Cardenales y Obispos y el 17 de enero de 2009 fue promulgado el Decreto sobre las Virtudes. El 26 de febrero de 2009 la Consulta Médica se pronunció favorablemente sobre la inexplicabilidad de la curación del párroco de Fuentemolinos, don Lucas Fernández de Pinedo, ocurrida el 29 de noviembre de 1766 y atribuida a la intercesión del Ven. Juan de Palafox. El Congreso Peculiar de los Consultores Teólogos dio su parecer favorable el 27 de junio de 2009 y la Congregación de Cardenales y Obispos se pronunció unánimemente en favor del Milagro el 8 de febrero de 2010 y el Papa Benedicto XVI aprobó la promulgación del Decreto sobre el Milagro el 27 de marzo sucesivo. Juan de Palafox y Mendoza fue beatificado el 5 de junio de 2011 en una solemne ceremonia presidida por el Cardenal Ángelo Amato y que tuvo lugar en la Catedral de El Burgo de Osma. Carta De Beatificación Nos, acogiendo el deseo de nuestro hermano Gerardo Melgar Viciosa, Obispo de Osma-Soria, así como de otros muchos en el episcopado, y de numerosos fieles, una vez consultada la Congregación para las Causas de los Santos, con nuestra Autoridad Apostólica, otorgamos la facultad de que el Venerable Siervo de Dios Juan de Palafox y Mendoza, Obispo, heraldo infatigable del Evangelio, pastor servicial del rebaño encomendado, valiente defensor de la Iglesia, sea llamado de ahora en adelante con el nombre de Beato y que su fiesta puede celebrarse anualmente el día seis de octubre en los lugares y modos establecidos por el Derecho. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. DON JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA Nombre de la alumna: Katya Córdoba Romero. Asignatura: Historia de México. Profesor: Ángel Rafael Martínez Alarcón. Escuela: Simón Bolívar del Sureste. Campus Briones. Tipo de Trabajo: Proyecto Final, Tercer Parcial. ÍNDICE Introducción _________________________________________________________ 3 Origen ______________________________________________________________ 4 Estudios _____________________________________________________________5 Sus primeras misiones _________________________________________________ 6 Misión como Obispo de Puebla de los Ángeles _____________________________ 9 Escritos ____________________________________________________________ 10 Lucha con los Sacerdotes de la compañía de Jesús _________________________ 11 Muerte y Testamento _________________________________________________ 12 Proceso de Beatificación _______________________________________________ 13 Bibliografía __________________________________________________________ 14 INTRODUCCIÓN En esta pequeña investigación, se hablara de Don Juan de Palafox y Mendoza. Se especificarán ciertos acontecimientos que ocurrieron a lo largo de su vida, así como sus más grandes obras y trabajos. También es importante mencionar el proceso de su beatificación y su testamento. Espero sea de su agrado. ORIGEN Nació en Fitero, 1600, Eclesiástico y administrador colonial español. Obispo de Puebla de los Ángeles, en 1642 desempeñó durante unos meses los cargos de virrey y arzobispo de México. Durante su mandato reformó los estudios universitarios. De nuevo obispo de Puebla, tuvo enfrentamientos con los jesuitas por cuestiones de jurisdicción eclesiástica. Al volver a España, en 1649 ocupó el obispado de Osma. Fue autor, entre otras obras, del Sitio y socorro de Fuenterrabía y sucesos del año 1633, escrito a instancias de Felipe IV. Buen administrador pero poco político, Bien educado en Zaragoza se resolvió por seguir la carrera eclesiástica y perteneció al clero secular. No tuvo título nobiliario y llegó a ser virrey por las circunstancias que aprovechó para destituir al marqués de Villena, siendo Palafox obispo titular recién llegado a Puebla; se entiende que era de carácter conflictivo. En el poco tiempo que gobernó al Virreinato se ocupó mucho de asuntos de la Iglesia con la organización de ceremonias, continuación de las obras de la catedral de México, la doctrina, mejoramiento de conventos y aposentos de los religiosos y también hizo obras de caridad en favor de los pobres y de los enfermos. En lo externo de los usos religiosos hizo demoliciones y se perdieron seguramente muchas piezas de gran valor, ídolos y obras de las antiguas culturas mexicanas. Levantó una fuerza armada que de ninguna manera representaba un ejército y se cree que más bien era para su seguridad personal; estableció medidas para regular la vida académica de la universidad así como cánones para controlar a la Audiencia. Dos oidores no aceptaron las disposiciones del arzobispo-virrey y éste los suspendió en sus funciones. Palafox se inclinaba a apoyar al clero secular, al que él pertenecía, por lo que empezó a tener dificultades con los jesuitas que querían actuar fuera de su dependencia como autoridad religiosa, suscitándose a poco un pleito muy grave, por lo que fue relevado de su cargo gubernamental, aunque permaneció en México algunos años con el puesto de visitador general. En junio de 1649 el arzobispo Palafox salió para España, por órdenes de la Corona. Era escritor muy culto, gente honrada y trabajador incansable, de espíritu recto. Construyó y consagró la catedral de Puebla y fundó la famosa biblioteca Palafoxiana. Siendo obispo en Osma, España, murió el primero de octubre de 1659. ESTUDIOS A temprana edad Don Juan mostró interés por dedicarse a la carrera militar, pero, obedeciendo los deseos de su padre, decidió asistir a las universidades de Salamanca y Alcalá. Los años que pasó en la universidad fueron buenos en el aspecto académico, pero Don Juan también se entregó a los placeres mundanos. De él se dice que era un caballero galante, aunque nunca traspasó los límites de las conveniencias sociales y evitó el escándalo. En 1626 el Ministro supremo del rey Felipe IV lo invitó a Madrid para que ahí pudiera emplear mejor todas sus capacidades. Tan pronto llegó a la capital española se le dio el puesto de Fiscalía del Consejo de Guerra y poco después la del Consejo de Indias. Después de trabajar algún tiempo en la Corte, Don Juan de Palafox decidió seguir la vocación eclesiástica. En 1629 el rey lo nombró capellán y limosnero de María de Austria. Debido a este encargo, viajó a Alemania, Italia, Francia, entre otros países europeos. SUS PRIMERAS MISIONES En 1639, el rey determinó que había que poner orden en el gobierno de Nueva España y nombró a Palafox visitador y juez de residencia. En ese momento estaba vacante el obispado de Puebla de los Ángeles, para el que fue designado también Palafox. Fue consagrado obispo el 27 de diciembre de 1639 y llegó a América en junio de 1640. El papa Inocencio X escribió sobre Palafox: “Conozco a Don Juan de Palafox y Mendoza desde que estuve de Nuncio en España, y le tengo por hombre de tanto valor y virtud, que si él no pone en orden el gobierno de su Iglesia en América, no habrá obispo que lo haga”. Como obispo de Puebla su labor fue ingente. Visitó todos los rincones de la espaciosa Diócesis, propició una profunda reforma del clero y de los conventos, veló por el decoro litúrgico, todo ello dentro de las prescripciones del Concilio de Trento, escribió numerosas cartas pastorales, destacó en su defensa de los derechos de los indios, desplegó una fecunda labor educativa y cultural (tan sólo la biblioteca palafoxiana de Puebla justificaría toda una vida), promovió la construcción de numerosos templos y retablos, amén de la propia catedral de Puebla que él mismo consagró el 18 de abril de 1649. La negativa de las órdenes religiosas, especialmente jesuitas, a pagar los diezmos necesarios para el sostenimiento del clero diocesano y a solicitar las licencias episcopales para predicar y confesar, le supuso enorme quebraderos de cabeza en su defensa de la jurisdicción episcopal. En una carta remitida al papa Inocencio X el 8 de enero de 1649, Palafox informó sobre el comportamiento en estos asuntos de ciertos jesuitas. Su labor civil pasó por poner orden en la penosa situación que se encontró: corrupción política, nepotismo administrativo, fuertes cargas impositivas que perjudicaban a indios y españoles pobres, contrabando,… A cada uno de estos abusos se enfrentó enérgicamente Palafox. Con el aplauso general y el odio de los poderosos afectados, saneó la Hacienda, arrestó a muchos corruptos, limpió de parásitos la administración, liberó presos injustamente encarcelados y ordenó el pago de salarios dignos a maestros y empleados públicos. Su ideario político se basó en la integridad, el servicio a los administrados, la búsqueda de la justicia y la lealtad. Satisfecho de su labor política, el rey Felipe IV le nombró virrey (cargo que desempeñó del nuevo junio al 23 de noviembre de 1642), presidente de la Real Audiencia, gobernador y capitán general de Nueva España. Su gestión al frente del virreinato en estos escasos seis meses fue espectacular: hizo proteger el puerto de Veracruz, revitalizó las milicias y construyó fortificaciones costeras; su antecesor, el virrey Escalona, había dejado vacías las arcas reales, Palafox ingresó, en ese medio año, 700.000 pesos sin imponer nuevos tributos, controlando la recaudación y la rectitud de los funcionarios regios; la alhóndiga estaba vacía de grano de maíz por la carestía del producto, Palafox la llenó; los ricos acaparaban el agua para sus jardines de recreo dejando secos los campos, Palafox hizo que el agua fuera para todos; obligó a rebajar los precios de los productos de uso y consumo de las gentes del común, prohibiendo a los alcaldes enriquecerse con el género y mejoró la seguridad y el orden público limpiando el país de salteadores y bandoleros. En 1643 fue nombrado arzobispo de Méjico (obispado al que renunció para quedarse en Puebla). En la Corte madrileña la caída en desgracia de su gran protector, el conde duque de Olivares, y las intrigas de personajes perjudicados por sus decisiones consiguieron hacer declinar su estrella. Felipe IV, oyendo el consejo de sus detractores, ordenó entonces que Palafox regresara a la península. El obispo obedeció la orden con tristeza, apesadumbrado por tener que dejar Puebla. Para el viaje de regreso tuvo que pedir dinero prestado, porque todo lo había dado a los pobres y empleado en obras sagradas, cuando lo usual era volver de las Américas rico, y más tras el desempeño de cargos tan relevantes. De regreso a la Corte, fue nombrado miembro del Consejo de Aragón en 1653. Ese año contribuyó decisivamente en la puesta en marcha de la Escuela de Cristo, en 1653 fue nombrado obispo de Osma por el rey Felipe IV. Murió en el palacio episcopal de El Burgo de Osma el primero de octubre de 1659 con fama de santidad. Conforme a sus disposiciones testamentarias del 19 de junio de 1659, Palafox fue enterrado en la catedral de El Burgo: “Es mi voluntad que si muero en la Villa del Burgo, sea enterrado en la Catedral, que estoy sirviendo”. Al poco de morir, no pocas casas particulares de El Burgo tenían cuadros o estampas de Palafox que servían de objeto de culto personal. En su visita a España a los pocos meses del fallecimiento de Palafox, el limosnero de la reina de Francia María Teresa de Austria, monseñor Pelicot, escribía: “Habiendo muerto tan gran varón el 1 de octubre del año pasado, no oíamos otra cosa, durante nuestro viaje, sino los gemidos y lamentaciones con que toda España lloraba su pérdida”. “Hablábase de ésta como de la mayor desgracia que pudo acaecer a aquel reino, y el Arzobispo de Burgos, me aseguró que hacía mucho tiempo no se había visto un hombre tan apostólico, ni un Prelado tan perfecto”. El patriarca de las Indias, en su visita a la catedral el 28 de octubre de 1679 acompañando al rey Carlos II, arrodillado ante el sepulcro de Palafox exclamó: “Está aquí el mayor hombre del mundo”. MISIÓN COMO OBISPO DE PUEBLA DE LOS ÁNGELES Consagrado Obispo de Puebla, llegó a México el 21 de abril de 1640, con la misión de proceder contra el virrey Duque de Escalona, al cual depuso y sustituyó como virrey interino, desde junio a noviembre de 1642; luego entregó el poder virreinal al Conde de Salvatierra. Demostró dotes de gran organizador. Concluyó la catedral de Puebla. Erigió el Palacio Episcopal y el triple Seminario de San Pedro, San Juan y San Pablo. Fundó varias escuelas y la Biblioteca llamada Palafoxiana. También un colegio para doncellas pobres. Se distinguió por su caridad con los indígenas. Tuvo que afrontar Palafox la hostilidad de franciscanos, dominicos y agustinos, que en virtud de sus privilegios se sustraían a la autoridad del obispo. Pero su mayor conflicto fue el que tuvo en 1647 con los jesuitas, el cual perduró varios años y alcanzó momentos de gran apasionamiento. Sometió la causa a la Santa Sede y se trasladó a Europa para defender sus derechos. ESCRITOS Al tomar posesión de su anhelada Iglesia de la Puebla de los Ángeles, -22 de julio de 1640-, el Señor Don Juan de Palafox y Mendoza, traía en su mente y en su corazón, vivos e impetuosos los frutos espirituales del Siglo de Oro Español: frutos que el Espíritu Santo había producido en la vida y en las obras de Ignacio de Loyola, Pedro de Alcántara, Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Frutos saboreados en la Reforma de la vida cristiana y religiosa, en la vida de Oración, en la experiencia radical de los Consejos Evangélicos, en la decisión de tantos hombres y mujeres por abrazar una vida de santidad. Así que realizó las siguientes obras: Necesidad de la Oración Mental, Los frutos del Espíritu Santa, Del Rosario de la Virgen, de su Denominación y Forma de Rezarle, De las Virtudes Cardinales, Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, Breve Tratado de Oración y Breve Exhortación a la Vida Espiritual. LUCHA CON LOS SACERDOTES DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS Durante su estancia en Puebla, Don Juan de Palafox tuvo muchos problemas con los miembros de la Compañía de Jesús. El obispo llegó a suspender las licencias que tenían los jesuitas para predicar, lo cual provocó un enorme escándalo en toda la Nueva España. El 6 de febrero de 1648 llegó a Puebla una carta del rey mediante la cual mandaba llamar a Don Juan a Madrid para rendir un informe de sus acciones en nuestro país. Después de haber sido Arzobispo de México, obispo de Puebla y virrey de la Nueva España, Palafox llegó a Madrid y fue tratado con desprecio por el rey, quien lo nombró obispo de Osma. No todo fueron rosas en la vida de Palafox, y la lectura de sus libros explica que encontró dificultades en su labor pastoral. Más no es cosa de que aquí nos ocupemos de ellas porque brillantes escritores de la Compañía de Jesús han hecho justicia a su labor. –El gran aprecio que dicho Obispo tuvo a la Compañía de Jesús y de muchos jesuitas sus principales consejeros e incluso colaboradores, no fue óbice para que discrepara a veces en defensa de los sacrosantos derechos de su Iglesia de Puebla y de insobornables obligaciones episcopales-, dice el P. Argaiz. Las funciones religiosas en las –doctrinas o parroquias- eran desempeñadas por religiosos por falta de clero secular, misión que se propuso Palafox que fuera desempeñada con los nuevos sacerdotes que allí se formaban, sobre todo indígenas, porque así estuvo también dispuesto por el concilio de Trento, por la Santa Sede y por la Monarquía Española. Palafox quería que cada parroquia o doctrina tuviera la misma situación económica, porque había en su obispado setecientos clérigos que para poder vivir tenían que pedir limosna. El venerable Palafox exigió a las órdenes religiosas que mostraran sus licencias para confesar y predicar, así como el empleo de los diezmos. Fue la labor más difícil, pero Palafox puso orden en todo. Era todo lo sucedido ajeno a la santidad de su carácter, al esplendor de sus cargos y a la sublimidad de sus talentos y nobleza de su sangre, dice el P. Alegre, de la Compañía de Jesús. San Jerónimo y San Agustín, las dos grandes lumbreras de la Iglesia Católica, tuvieron disensiones agrias, y pueden entre si pleitear laudablemente los hombres más rectos, los mas ejemplares y las más religiosos. Cuanto expone el P. Alegre tiene mucho valor, porque le tocó vivir el destierro de la Compañía de Jesús y su disolución por Carlos III. MUERTE En España fue nombrado obispo de Osma, donde murió a los pocos años. Está enterrado en su Catedral, en una capilla (Capilla del Venerable Palafox) proyectada por Juan de Villanueva. Advertido en sueños, se preparó a morir. “El día que recibió el viático –comenta el Padre Argáiz– le reconcilié…. Me declaró cómo se le había aparecido la Reina de los Cielos con su Hijo en los brazos y que, convidando con Él, le había dicho amorosamente: Joan, toma mi hijo…”. El Obispo Palafox, que declaró haber recibido también la visita de su ángel custodio y de santa Teresa de Jesús, luego de hacer su testamento y repartir los pocos bienes que tenía, falleció el 1 de octubre de 1659. Tenía 59 años de edad. TESTAMENTO De alguna manera, este personaje de nuestra historia pidió como en testamento una sola cosa: “Siete pies de tierra a lo último de la iglesia (la Catedral de Puebla) para poderse enterrar cuando Dios se lo llevare”. Varios siglos después, su deseo se hará realidad, puesto que al ser beatificado en España, donde yacen sus restos mortales, la Corona española tuvo a bien donar una parte de sus reliquias a su amado Arzobispado de Puebla. Cuando Palafox dejó sus cargos públicos en Nueva España, removido por la corona a causa de varias intrigas que propiciaron sus enemigos, se sometió a un Juicio de Residencia, costumbre generalizada en su época, donde rindió cuentas detalladas de sus acciones. El fallo del juicio fue firmado por don Francisco Calderón y su conclusión fue: “Declaro, al dicho Juan de Palafox y Mendoza... por bueno, limpio y recto ministro y celoso servidor de Dios y del Rey Nuestro Señor y que merece de Su Majestad le premie los servicios que ha hecho en dichos encargos”. PROCESO DE BEATIFICACIÓN La profunda huella que dejó Juan de Palafox en el Cabildo Catedral, sacerdotes, religiosos y pueblo fiel de la diócesis de Osma explica que el proceso de su beatificación comenzara poco tiempo después de su muerte. En su tramitación se han sucedido largas pausas, aunque estrictamente nunca fue abandonado. El mismo día de su muerte, acaecida el 1 de octubre de 1659, ya hubo quien propuso empezar a recoger informaciones sobre su vida y virtudes. El proceso se comenzó, por iniciativa del Cabildo, en 1666 y fue enviado a Roma en 1690. Aunque ya estaba nombrado relator de la causa el cardenal Jerónimo Casanate, se esperó hasta la llegada del proceso de Puebla de los Ángeles (1688) para la introducción de la misma. Entre 1689 y 1694, las cartas postuladoras remitidas atestiguando la fama de santidad y milagros de Palafox se elevaron a 185, cantidad insólita en un proceso de este tipo por la riqueza documental y de argumentos favorables. Sin embargo, en 1698, el general de la Compañía de Jesús consiguió impedir la introducción de la causa considerando que la beatificación de Palafox podría suponer un descrédito para los jesuitas ya que, siendo obispo de Puebla, hizo saber al Papa la conducta incorrecta de algunos miembros de la orden. Para ello presentó como obstáculo para su beatificación la famosa carta remitida por Palafox a Inocencio X el 8 de enero de 1649. Este hecho y los fallecimientos de impulsores del proceso, como Inocencio XII, en 1700, y de Jaime de Palafox y Cardona, obispo de Sevilla, en 1701, ralentizaron la ya de por sí laboriosa tramitación. Por ello la introducción del expediente en la Congregación de Ritos se pospuso hasta 1726, siendo Papa Benedicto XIII. De nuevo en 1758 la Compañía intentó bloquear el proceso, esgrimiendo la mencionada carta como obstáculo para la aprobación de sus escritos. La intervención personal de Benedicto XIV hizo posible la aprobación de los escritos, incluida la tan traída y llevada carta, por lo que se pudo entrar en la discusión sobre las virtudes, fase conclusiva del proceso, en las congregaciones ante preparatoria (1771), preparatoria (1775) y general (1777). En esta última congregación, celebrada el 28 de enero de 1777, Palafox tuvo 26 votos favorables y 15 contrarios. Los significativos votos en contra consiguieron que el Papa difiriera la promulgación del decreto sobre las virtudes heroicas. En 1786, ante la insistencia del rey Carlos III, y de arzobispos, obispos, cabildos, iglesias, universidades, ciudades y villas de España y de América, Pío VI concedió la celebración de una nueva Congregación General que, sin embargo, no llegó a reunirse por las circunstancias políticas del momento: revolución francesa, exilio de los Papas y unificación italiana. Aún así, la causa nunca se interrumpió ni tampoco fue anulado ninguno de los pasos dados al respecto. En 1852, Pío IX intentó reanudar el proceso, pero no llegó a reunirse tampoco esta vez la Congregación concedida por el Papa. El 20 de febrero de 1998 se volvió a presentar en la Congregación para las Causas de los Santos la positio, juzgándose oportuno posponer el examen de la misma y pedir aclaraciones. El 28 de julio de 2000 se presentó una informatio suppletiva y el 1 de octubre de 2001 el texto completo de los votos negativos de la congregación de 1777, con una ulterior respuesta a los mismos. El 6 de junio de 2003, el obispo de Osma-Soria, Francisco Pérez, entregó a la Congregación de las Causas de los Santos el documento super continuatione famae sanctitatis et signorum acreditandoque la fama de santidad de Palafox nunca se interrumpió, a pesar de todos los obstáculos de su proceso de beatificación. El 27 de enero de 2004 fue aprobada, por los consultores históricos de la Congregación para las causas de los santos, la positio presentada por la postulación de la causa en los años 1998-2003. El 4 de abril de 2008 tuvo lugar, con éxito positivo, el Congressus Peculiaris super Virtutibus y el 2 de diciembre de ese año, la congregación de cardenales y obispos. Benedicto XVI declaró a Juan de Palafox y Mendoza venerable el 17 de enero de 2009 con la firma del decreto de la Congregación para las causas de los santos que reconoció sus virtudes cristianas heroicas. Obtenido el decreto sobre las virtudes se procedió al examen de los presuntos milagros que se requieren para la beatificación. El 26 de febrero de 2009, la consulta médica declaró inexplicable la curación de Lucas Fernández de Pinedo, párroco de Fuentemolinos, ocurrida el 29 de noviembre de 1766. En noviembre de 1766 el párroco, de 66 años de edad, había sido desahuciado por los médicos al padecer una tuberculosis, enfermedad incurable en aquella época. El enfermo se despidió de sus feligreses, hizo testamento y recibió la extremaunción cuando un sobrino suyo, también sacerdote, le llevó una reliquia de Palafox. El párroco se encomendó a él y se quedó dormido mientras los síntomas de la enfermedad, que lo tenían insomne desde hacía semanas, desaparecieron instantáneamente. El congreso peculiar de los consultores teólogos dio su parecer favorable el 27 de junio de 2009 y la congregación de cardenales y obispos se pronunció unánimemente en favor del milagro el 8 de febrero de 2010. El Papa Benedicto XVI aprobó la promulgación del decreto sobre el milagro en la mañana del sábado 27 de marzo, promulgación que se recibió en la villa episcopal con volteo de campanas. El obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar Viciosa, dio a conocer en la mañana del jueves 3 de junio la fecha en la que será beatificado Juan de Palafox y Mendoza: será el 1 de mayo de 2011 una solemne ceremonia que tendrá lugar en la catedral de El Burgo de Osma. Lo cual quiere decir que a la fecha actual en la que estamos, ya ha sido beatificado. BIBLIOGRAFÍA Aquí, algunas páginas de Internet que fueron de gran ayuda para realizar esta investigación. http://palafox.arquidiocesisdepuebla.mx/index. http://usuarios.multimania.es/aime/18virrey.html http://hermosas-palabras.blogspot.com/2011/06/52-beato-juan-de-palafox.html http://es.catholic.net/santoral/articulo. Juan de Palafox y Mendoza nació en Fitero, Reino de Navarra España, el 24 de junio de 1600. Fue hijo natural de Don Jaime de Palafox y Rebolledo y de Doña Ana de Casanate y Espes, quien en los baños de su localidad dio a luz y ocultó al niño, la criada intentó dejar al niño cerca del rio Alhama, pero fue descubierta por el alcalde de los baños, Pedro Navarro quien se hizo cargo del niño llevándolo del rio a su casa. Vivió pobre pues así lo era el campesino que lo crio, sin embargo Dios le había dado gracia con todos, lo amaban y era generalmente agradable. Su estilo de vida pastoril cambio repentinamente, cuando a los nueve años fue reconocido por su padre natural. Su madre arrepentida decidió tomar el hábito de carmelita descalza en 1601. Su padre Jaime de Palafox confió la educación de su hijo Juan a los jesuitas del colegio de San Gaudioso, después su padre lo envió a Huesca y Alcalá para que estudiara Humanidades y Cánones, a los diez y siete años incurrió en diversas culpas, cayó y se levantó; estuvo en dos universidades aprovechando poco y perdiendo mucho tiempo. Le llamaba la atención las armas y le comunicó a su padre la sed de gloria militar tan de moda, pero su padre reusó esta opción y lo envió a Universidad de Salamanca para continuar sus estudios. A la muerte de su padre en 1625 Juan de Palafox se hizo tutor de sus 3 medios hermanos y fue gobernador del marquesado de Ariza en las Cortes de Aragón. a los veinte años se dio a los vicios de entretenimiento y desenfrenó de pasiones, pero la enfermedad de su hermanastra Lucrecia y la muerte de grandes personajes de su época le hicieron exclamar: “ ¿quieres fama, poder, riquezas, grandezas…? Mira en que paran los deseos humanos ambiciones y mundanos”. Se dio cuenta que Dios le invitaba a un cambio de vida al leer las obras de San Roberto Belarmino, Las confesiones de San Agustín y la vida de Santa Teresa. El 27 de diciembre de 1639 fue consagrado Obispo de Puebla, de la que tomó posesión el 22 de julio de 1640. Con la misión de remediar muchas cosas en lo espiritual y temporal el Rey lo designó Visitador de la Real Audiencia y cancillería real de México con la encomienda de revisar como habían cumplido las leyes los virreyes, gobernadores, capitanes presidentes, oidores, alcaldes, fiscales, alguaciles, tenientes y demás ministros oficiales. Su labor fue tal que cuando se dudo de la fidelidad del virrey Diego López Pacheco Cabrera y Bobadilla, el rey de España teniendo en cuenta que en la persona de Juan de Palafox convivían la virtud cristiana y la prudencia necesarias para el gobierno lo eligió y nombró virrey y gobernador de las provincias de la Nueva España. Convirtiéndose además de Obispo en Capitán general de todas las fuerzas militares, Presidente de la Real Audiencia de México y presentado por su majestad como Arzobispo de México. Pidió volver a la Diócesis de Puebla, al lograrlo la visitó en su totalidad organizó las parroquias, reformó la vida del clero secular y religioso, se preocupó por la preparación académica de sus sacerdotes. Fundó el hoy Seminario Palafoxiano, al que dotó de una excelente biblioteca (hoy llamada Palafoxiana), que contaba con cinco mil libros e instrumentos científicos de la época, que puso al servicio de toda la gente. Reinició la construcción de la Catedral y la consagró en 1649. Erigió muchos templos y más de 150 edificaciones, muchas de ellas al servicio de los más necesitados. Estableció el hospital de San Juan de Letran al servicio de las mujeres, un colegio para niñas, un hogar para los pobres, mejoro el Hospital de San Pedro, fundó el convento de religiosas dominicas de santa Inés. Promovió el arte y la cultura, en su episcopado Puebla se convirtió en centro musical de la Nueva España. El rey de España, influenciado por los enemigos de Palafox, lo cesó como Obispo de Puebla y de las comisiones que le había dado. Sus enemigos lograron que el rey los trasladara a España, salió de Puebla en 1649, ya en Madrid continuó con la caridad hacia los pobres, dando platicas espirituales, visitando a los enfermos. En 1654 el rey Felipe IV lo nombró Obispo de Osma, donde difundió el rezo del rosario, atendía de igual modo a los enfermos y pobres, murió el 1 de octubre de 1659 a la edad de cincuenta y nueve años. Proceso de beatificación Ciudad del Vaticano.- Juan de Palafox y Mendoza fue beatificado por el Papa Bendicto XVI este sábado en Roma, después de un largo proceso iniciado desde 1666 en Burgo de Osma, de donde fue obispo y en Puebla, México en 1688. El 27 de enero de 2004 fue aprobada la Positio presentada por la Postulación de la Causa en los años 1998-2003, ante la Congregación para las Causas de los Santos; el cuatro de abril de 2008 se celebró el "Congressus Peculiaris super Virtutibus", que arrojó un resultado positivo para la causa de la beatificación de Palafox y Mendoza y con el mismo resultado favorable, el dos de diciembre del mismo año se llevó a cabo laCongregación de Cardenales y Obispos qu promulgó el Decreto de las Virtudes. Siguiendo con el proceso de beatificación, el 26 de febrero de 2009 la Consulta Médicaavaló la inexplicabilidad de la curación del párroco de Fuentemolinos, Don Lucas Fernández de Pinedo que aconteció en 29 de noviembre de 1766, atribuida a Juan de Palafox.Finalmente, el 27 de junio de 2009, El Congreso Peculiar de los Consultores Teólogosdio su parecer favorable el 27 de junio de 2009 y la Congregación de Cardenales y Obispos se pronunció unánimemente en favor del Milagro el 8 de febrero de 2010. Bibliografia http://www.poblanerias.com/actualidad/28952-juan-de-palafox-primer-obispo-de-puebla-ha-sido-beatificado.html http://www.diocesisdetlaxcala.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1127:juan-de-palafox-y-mendoza&catid=80:noticias&Itemid=1180 “Biografía breve de Juan de Palafox y Mendoza” Alumno: Juan Carlos Serio Covarrubias Profesor: Dr. Ángel Rafael Martínez Alarcón Materia: Historia de México I Grupo y Grado:2do Semestre Coatepec, Veracruz a 4 De Julio del año 2011 Índice Origen………………………………………………………………………………...3 Estudios………………………………………………………………………………4 Ordenación sacerdotal………………………………………………………………..5 Sus primeras misiones……………………………………………………………..…7 Su paso al Nuevo Mundo……………………………………………………….…….8 Misión como Obispo en Puebla de los Ángeles………………………………………9 Escritos…………………………………………………………………………...….10 Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús……………………………….…13 Muerte y Testamento……………………………………………………………..…14 Proceso de beatificación ……………………………………………………………15 Biografía Breve de Juan de Palafox y Mendoza Por Juan Carlos Serio Covarrubias Origen Juan de Palafox y Mendoza nació el 24 de Junio del año 1600 en la ciudad de Fitero, en la provincia de Navarra en la ahora nombrada Republica Española. Juan de Palafox y Mendoza era el hijo bastardo del Marques de Ariza Jaime Palafox con Ana de Casanate. Pero no fue hasta la edad de 9 años que este lo reconoció como hijo. Mientras ese momento Juan de Palafox paso el primer noveno de su vida siendo mantenido y educado por la familia de Pedro Navarro, alcalde de los Baños. Familia humilde pero reconfortante en esos años de identidad perdida de Palafox. Estudios Después de la aceptación de su padre. Juan de Palafox pudo estudiar en instituciones de calidad tales como la universidad de Alcala de Linares y la antigua Universidad de Salamanca. Estos estudios aunque bastante costoso dieron fruto pues el joven Juan de Palafox era bastante despierto e inteligente ergo era uno de los estudiantes mas brillantes de su generación aprendiendo a hablar al rededor 4 idiomas. Ordenación Sacerdotal Acabados los estudios, recibió de su padre el encargo de gobernar el marquesado de Ariza, con sus siete plazas. No fue tarea fácil pues los pobladores habían probado durante décadas su ánimo impulsivo. Sin embargo, Juan de Palafox demostró buen sentido de gobierno y se preparó para mayores responsabilidades. Muerto su padre en febrero de 1625, asumió la tutoría de sus tres hermanastros. Meses después acudió a las Cortes de Aragón convocadas por Felipe IV. Allí el Conde Duque de Olivares descubrió su valía y le propuso irse a Madrid, donde fue fiscal del Consejo de Guerra y, más tarde, del Consejo de Indias. Afirma Palafox en sus escritos que durante esos años "se dio a todo género de vicios, de entretenimientos y desenfrenamiento de pasiones". Pero todo cambió en 1628. Una grave enfermedad de su hermana Lucrecia y la muerte sucesiva de dos grandes personajes le hicieron exclamar: "Mira en qué paran los deseos humanos, ambiciosos y mundanos". La conversión fue radical. Junto a la oración y una frecuente vida sacramental, se impuso una durísima penitencia voluntaria, que siguió el resto de su vida, al tiempo que con infatigable vigor acometía su trabajo cotidiano. En abril de 1629 fue ordenado sacerdote, y en 1633 obtuvo en Sigüenza los grados de Licenciado y Doctor. Su primera misión. Como primera misión a la Nueva España fue nombrado visitador y comisionado para someter a juicio al Virrey Don Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla, Duque de Escalona y Marqués de Villena, de cuya fidelidad al Rey se dudaba en la Corte. Palafox llegó en secreto a la Ciudad de México y la noche del 9 de julio de 1642 mandó arrestarlo, confinándolo en el Convento de Churubusco. Confiscó y remató sus bienes y lo remitió a España. Su paso por el Nuevo Mundo. Durante este periodo, Juan de Palafox ocupó temporalmente el cargo de Virrey de Nueva España, en funciones desde el 10 de junio al 23 de noviembre de 1642; En este lapso formó las ordenanzas para la Universidad, la Audiencia y los abogados, y levantó 12 milicias para la defensa, pues temía que pudieran propagarse por la Colonia las revoluciones de Portugal y Cataluña. Misión como obispo de Puebla de Los Ángeles Al final de la década fue nombrado Obispo de Puebla de los Ángeles . El 27 de diciembre de 1639 tuvo lugar en Madrid la consagración episcopal y, poco después, el 21 de abril del mismo año, se embarcó hacia América donde llegó dos meses más tarde, el mismo día en que cumplía cuarenta años al puerto de Veracruz y donde vivió nueve años en los que su ingente capacidad de trabajo y su prudencia de gobierno tuvieron que abordar asuntos complejos y difíciles. Como obispo no le faltaron trabajos y sufrimientos, pero tampoco el afecto del clero secular y el fervor del pueblo fiel. Destacó en su defensa por los derechos de los indios. En cuanto a su ejercicio pastoral, desarrolló la dificultosa labor de agrupar en diócesis las diferentes misiones con el fin de transformar una Iglesia misional en otra cuidadosamente asentada. Su labor en Puebla fue ingente: visitó en mula hasta el último rincón del inmenso territorio; ordenó por completo la diócesis; logró la reforma del clero secular y regular, y de los conventos de monjas; escribió numerosas pastorales; se volcó en tareas educativas, culturales y sociales; levantó 44 templos, muchas ermitas y más de cien retablos, además de la catedral que él mismo consagró en abril de 1649. Escritos Varón de deseos (1641) El pastor de Nochebuena (1644) Abecedario espiritual (1643 o 1645) Suspiros de un pastor ausente (1647) Paciencia en los trabajos y amor a los enemigos (1647) Conocimiento de la divina gracia y de la miseria humana (1653) Semana Santa o Injusticias en la Pasión de Cristo (1644) Vida de San Juan el Limosnero (1649) A la Congregación poblana de San Pedro (1640) Al clero de Puebla (1646) Sobre los espectáculos (1646) Sobre los diezmos y primicias (1646) Sobre la dedicación de la Catedral angelopolitana (1649) Memorial a Jesús (1647) Despedida de los fieles poblanos (1653) Contestación al Duque de Escalona (1643) Defensa canónica (1652) Satisfacción al memorial jesuístico (1652) Al Papa Inocencio X (1645-1647-1649) (Las tres "inocencianas") Al rey Felipe IV, desde el destierro (1647) Al Inquisidor general, Dr. Arce (1647) A su sucesor en el virreinato, Conde de Salvatierra (1642) Al gobernador eclesiástico de Puebla, Dr. Merlo (1649) Naturaleza y virtudes del indio (1650?) Petición de vuelta a Méjico (1654) Año espiritual (1655) Lágrimas o gemidos del corazón (1659) Discursos espirituales (1638) Peregrinación de Philotea, al monte santo de la Cruz (1659) Luz a los vivos y escarmiento en los muertos (1658) La trompeta de Ezequiel (1658) De la naturaleza de Dios (1658) De la señal de la Cruz (1658) Luces de la fe (1658) Vida de San Henrique Susón (traducción)(1618) Excelencias de San Pedro (1659) Constituciones de la Escuela de Cristo (1653) Al clero de Osma (1654) A la Escuela de Cristo en Madrid (1654) Vida interior (1659) (Aunque iniciada en la etapa americana.) Sitio y socorro de Fuenterrabía (1638) Guerras civiles de la China (1638) Vida de la infanta Sor Margarita de la Cruz (1635) Dictámenes morales y políticos (1638) Memorial al rey por la inmunidad ecle siástica (1656) Tratado de ortografía (1654) Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús Debido a su papel en el contencioso mencionado, encontró la hostilidad de los jesuitas (1645), lo que motivó su gran animadversión hacia ellos. En dos ocasiones (1647 y 1649) manifestó mediante quejas formales ante el papado de Roma sus desavenencias. Inocencio X, sin embargo, rechazó estimar sus censuras, y todo lo que pudo obtener fue un informe de 14 de mayo de 1648 que instaba a los jesuitas a respetar la jurisdicción episcopal. En 1653 los jesuitas consiguieron su traslado a España donde este se convirtió en obispo de Osma en la provincia de Soria. Muerte y Testamento Falleció santamente el 1 de octubre de 1659 sin poder legar a sus allegados más que los pocos objetos imprescindibles que le quedaban. El Cabildo, siguiendo las instrucciones establecidas en su testamento, le dio sepultura de limosna "por constar la pobreza con que había muerto". En su testamento, Palafox llega a afirmar: “La cama en que muero doy al hospital, para que de lo que procediese, se socorra á los pobres; quiero morir en la cárnica pobrecita con que solía vivir, ó sino en el suelo, reconociendo la humildad con que debe acabar criatura tan miserable, y á imitación de mi Señor Jesucristo, que murió en una cruz por mi”. Proceso de Beatificación El mismo día de su muerte, acaecida el 1 de octubre de 1659, ya hubo quien propuso empezar a recoger informaciones sobre su vida y virtudes. El proceso se comenzó, por iniciativa del Cabildo, en 1666 y fue enviado a Roma en 1690. Aunque ya estaba nombrado relator de la causa el cardenal Jerónimo Casanate, se esperó hasta la llegada del proceso de Puebla de los Ángeles (1688) para la introducción de la misma. Entre 1689 y 1694, las cartas postulatorias remitidas atestiguando la fama de santidad y milagros de Palafox se elevaron a 185, cantidad insólita en un proceso de este tipo por la riqueza documental y de argumentos favorables. Sin embargo, en 1698, el general de la Compañía de Jesús consiguió impedir la introducción de la causa considerando que la beatificación de Palafox podría suponer un descrédito para los jesuitas ya que, siendo obispo de Puebla, hizo saber al Papa la conducta incorrecta de algunos miembros de la orden. Para ello presentó como obstáculo para su beatificación la famosa carta remitida por Palafox a Inocencio X el 8 de enero de 1649. Este hecho y los fallecimientos de impulsores del proceso, como Inocencio XII, en 1700, y de Jaime de Palafox y Cardona, obispo de Sevilla, en 1701, ralentizaron la ya de por sí laboriosa tramitación. Por ello la introducción del expediente en la Congregación de Ritos se pospuso hasta 1726, siendo Papa Benedicto XIII. De nuevo en 1758 la Compañía intentó bloquear el proceso, esgrimiendo la mencionada carta como obstáculo para la aprobación de sus escritos. La intervención personal de Benedicto XIV hizo posible la aprobación de los escritos, incluida la tan traída y llevada carta, por lo que se pudo entrar en la discusión sobre las virtudes, fase conclusiva del proceso, en las congregaciones antepreparatoria (1771), preparatoria (1775) y general (1777). En esta última congregación, celebrada el 28 de enero de 1777, Palafox tuvo 26 votos favorables y 15 contrarios. Los significativos votos en contra consiguieron que el Papa difiriera la promulgación del decreto sobre las virtudes heroicas. En 1786, ante la insistencia del rey Carlos III, y de arzobispos, obispos, cabildos, iglesias, universidades, ciudades y villas de España y de América, Pío VI concedió la celebración de una nueva Congregación General que, sin embargo, no llegó a reunirse por las circunstancias políticas del momento: revolución francesa, exilio de los Papas y unificación italiana. Aún así, la causa nunca se interrumpió ni tampoco fue anulado ninguno de los pasos dados al respecto. En 1852, Pío IX intentó reanudar el proceso, pero no llegó a reunirse tampoco esta vez la Congregación concedida por el Papa. El 20 de febrero de 1998 se volvió a presentar en la Congregación para las Causas de los Santos la positio, juzgándose oportuno posponer el examen de la misma y pedir aclaraciones. El 28 de julio de 2000 se presentó una informatio suppletiva y el 1 de octubre de 2001 el texto completo de los votos negativos de la congregación de 1777, con una ulterior respuesta a los mismos. El 6 de junio de 2003, el obispo de Osma-Soria, Francisco Pérez, entregó a la Congregación de las Causas de los Santos el documento super continuatione famae sanctitatis et signorum acreditandoque la fama de santidad de Palafox nunca se interrumpió, a pesar de todos los obstáculos de su proceso de beatificación. El 27 de enero de 2004 fue aprobada, por los consultores históricos de la Congregación para las causas de los santos, la positio presentada por la postulación de la causa en los años 1998-2003. El 4 de abril de 2008 tuvo lugar, con éxito positivo, el Congressus Peculiaris super Virtutibus y el 2 de diciembre de ese año, la congregación de cardenales y obispos. Benedicto XVI declaró a Juan de Palafox y Mendoza venerable el 17 de enero de 2009 con la firma del decreto de la Congregación para las causas de los santos que reconoció sus virtudes cristianas heroicas. Obtenido el decreto sobre las virtudes se procedió al examen de los presuntos milagros que se requieren para la beatificación. El 26 de febrero de 2009, la consulta médica declaró inexplicable la curación de Lucas Fernández de Pinedo, párroco de Fuentemolinos, ocurrida el 29 de noviembre de 1766. En noviembre de 1766 el párroco, de 66 años de edad, había sido desahuciado por los médicos al padecer una tuberculosis, enfermedad incurable en aquella época. El enfermo se despidió de sus feligreses, hizo testamento y recibió la extremaunción cuando un sobrino suyo, también sacerdote, le llevó una reliquia de Palafox. El párroco se encomendó a él y se quedó dormido mientras los síntomas de la enfermedad, que lo tenían insomne desde hacía semanas, desaparecieron instantáneamente. El congreso peculiar de los consultores teólogos dio su parecer favorable el 27 de junio de 2009 y la congregación de cardenales y obispos se pronunció unánimemente en favor del milagro el 8 de febrero de 2010. El Papa Benedicto XVI aprobó la promulgación del decreto sobre el milagro en la mañana del sábado 27 de marzo del 2010, promulgación que se recibió en la villa episcopal con volteo de campanas. Juan de Palafox y Mendoza fue beatificado el 5 de junio de 2011 en una solemne ceremonia presidida por el Card. Angelo Amato y que tuvo lugar en la Catedral de El Burgo de Osma. Juan de Palafox y Mendoza Karla Damas Fragoso 2° Semestre Grupo Escolar Simón Bolívar Historia I Profesor Ángel Rafael Martínez Alarcón Índice • Origen • Estudios • Ordenación Sacerdotal • Sus primeras misiones • Su paso al nuevo mundo • Misión como Obispo en Puebla de los ángeles • Escritos • Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús • Muerte y testamento • Proceso de beatificación Origen Juan de Palafox y Mendoza nació en Fitero, Navarra, España en 1600. Vierrey de España del 10 de Junio de 1642 al 23 de noviembre de 1642. Murió en Burgo de Osma, Soria, España en 1659. Hijo de Jaime Palafox Marqués de Arisa Fue educado y mantenido por una familia humilde durante seis años, pero finalmente fue reconocido por su padre y pudo estudiar. Estudios Estudió en Alcalá de Henares y en Salamanca. En 1626 era diputado de nobleza en las cortes de Monzón y, poco después, fiscal de los Consejos de Guerra e Indias. El virreinato interino de la Nueva España en tanto llegaba a México el virrey que sustituiría al depuesto marqués de Villena. Personaje de muchos conocimientos, gran influencia política y cercano al monarca, tuvo a su cargo el juicio de residencia de los tres virreyes anteriores. Durante sus breve mandato ordenó destruir todos los vestigios prehispánicos, aun los que formaban parte de las fachadas de las casas y edificios. Ordenación sacerdotal Un joven que se hace sacerdote, tras ciertos devaneos, dispuesto "a por todas", a ser santo de verdad... Un eminente eclesiástico e ilustre consejero, que viene a Nueva España Fue ordenado sacerdote y se lo asignó capellán de María Ana de Austria, hermana de Felipe IV, a quien acompañó en varios viajes por Europa. La ceremonia de consagración tuvo lugar en Madrid el 27 de diciembre de 1639 y a cargo estuvo el cardenal Agustín Espínola, arzobispo de Toledo. Sus primeras misiones sus primeras misiónes son en el seno de la familia real de Felipe IV. Es designado asesor del Consejo e Indias. En el poco tiempo que gobernó al Virreinato se ocupó mucho de asuntos de la Iglesia con la organización de ceremonias, continuación de las obras de la catedral de México, la doctrina, mejoramiento de conventos y aposentos de los religiosos y también hizo obras de caridad en favor de los pobres y de los enfermos. Su paso al nuevo mundo Para 1640 es entronizado como Obispo de Puebla de la Ángeles, en 1641, autoriza la construcción de la hoy catedral de Xalapa. El obispo de Puebla llegó a México el 24 de junio de 1640 y entró a su diócesis el 22 de julio. Cuando fue propuesto para obispo de Puebla en la Nueva España consultó, y le animaron a aceptar, diciéndole que Dios le quería “santo de escoplo y martillo y no de pincel”. El lema de sus insignias fue: “Amor meus crucifixus est”. Misión como Obispo de Puebla de los ángeles Su pasión fueron los pobres, y en su funeral el Cabildo le hizo exequias de limosna, conforme a los deseos del finado. En su pobreza fue hombre de generosas empresas; muy buen escritor. Reparó o levantó 44 templos, muchas ermitas y más de 100 retablos; terminó y consagró la catedral de Puebla (18 de abril de 1649); había fundado el Seminario (1644), luego llamado “palafoxiano”, y la Biblioteca Pública Palafoxiana (1646), primera en América. En lo externo de los usos religiosos hizo demoliciones y se perdieron seguramente muchas piezas de gran valor, ídolos y obras de las antiguas culturas mexicanas. Levantó una fuerza armada que de ninguna manera representaba un ejército y se cree que más bien era para su seguridad personal; estableció medidas para regular la vida académica de la universidad así como cánones para controlar a la Audiencia. Dos oidores no aceptaron las disposiciones del arzobispo-virrey y éste los suspendió en sus funciones. Palafox se inclinaba a apoyar al clero secular, al que él pertenecía, por lo que empezó a tener dificultades con los jesuitas que querían actuar fuera de su dependencia como autoridad religiosa, suscitándose a poco un pleito muy grave, por lo que fue relevado de su cargo gubernamental, aunque permaneció en México algunos años con el puesto de visitador general. Fue nombrado también visitador y comisionado para someter a juicio al Virrey Don Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla, Duque de Escalona y Marqués de Villena, de cuya fidelidad al Rey se dudaba en la Corte. Palafox llegó en secreto a la Ciudad de México y la noche del 9 de julio de 1642 mandó arrestarlo, confinándolo en el Convento de Churubusco. Confiscó y remató sus bienes y lo remitió a España. Durante su gobierno pastoral se erigió el Colegio de San Pedro y San Pablo y logró que el rey le diera a las nuevas instituciones el título de Real. El obispo dotó al Colegio de San Pablo con una enorme biblioteca, hoy conocida como Palafoxiana. De la misma forma, fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés, un colegio de niñas huérfanas y formó las ordenanzas del hospital de San Pedro. Escritos • Sitio y socorro de Fuenterrabía y sucesos del año 1633 • Santo de escoplo y martillo • Historia real sagrada • Varón de deseos • Trompeta de Ezequiel • Naturaleza y Virtudes de los indios Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús Célebres son sus conflictos con la Compañía de Jesús, en los que defendía las prerrogativas del rey por encima de las de la iglesia. Somete a los miembros de la Compañía de Jesús, problema que le costó su cambio de diócesis, a Burgos de Osma en España La poderosa orden de la Compañía de Jesús se encargó de desprestigiar, de todas las maneras posibles, la memoria y la herencia del prelado español. El objetivo: descalificar las acusaciones que Palafox y Mendoza hizo contra los jesuitas en varias cartas que envío desde Puebla al Papa Inocencio X, en tiempos de pleno enfrentamiento con estos religiosos (1647-1649). El resultado: esa batalla la ganaron los jesuitas, lograron el trasladado de Palafox a España como obispo de Osma. Otras muchas batallas libraron para evitar que los papas lo consideraran como un cristiano digno de ser santo. Reza el dicho que no hay mal que dure 100 años, en este caso que dure más de 300. Muerte y testamento Tras su muerte, su figura fue utilizada por la monarquía como bandera contra los jesuitas y en favor de la supremacía del poder real. El Cabildo, siguiendo las instrucciones establecidas en su testamento, le dio sepultura de limosna "por constar la pobreza con que había muerto". Proceso de beatificación Unos 350 años tardó en llegar a los altares de la Iglesia católica, cuando su fama de santidad era probada y su heroísmo cristiano estaba bien documentado. El proceso de beatificación se inició en 1666 y fue interrumpido varias veces a lo largo de los últimos tres siglos y medio. Según Moriones, diversas circunstancias han contribuido a prolongar el caso. Por ejemplo, en 1699 la muerte del entonces Papa, del cardenal ‘ponente’ de la Causa y del obispo de Sevilla, que fungía como su patrocinador. Por ello la ‘introducción’ del expediente en El Vaticano se atrasó hasta 1726, bajo el pontificado de Benedicto XIII. Luego, diversos episodios históricos como la Revolución Francesa, el exilio de los Papas y la guerra de unidad de Italia interrumpieron el análisis. A pesar de todo la Causa nunca se interrumpió ni tampoco perdieron su validez ninguna de los pasos aportados en el proceso. El milagro estudiado y aprobado por el Vaticano se refiere a la curación de Lucas Fernández de Pinedo, un sacerdote de 66 años de edad, párroco de Fuentemolinos de la entonces Diócesis de Osma. En noviembre de 1766 el párroco había sido desahuciado por los médicos tras 40 días de lucha contra una probable forma de tuberculosis, incurable en aquella época. Según relata el postulador de la Causa, el padre Moriones, el cura “había hecho su testamento y recibido los últimos sacramentos y se había despedido de sus parroquianos cuando su sobrino, también sacerdote y vicario parroquial, le trajo una reliquia de Palafox”. El enfermo la recibió, se encomendó y se quedó dormido mientras los síntomas de la enfermedad que lo tenían insomne desde hacía semanas desaparecieron instantáneamente y, al cabo de cuatro horas, se encontraba perfectamente. Su médico de Fuentemolinos (Soria), otro de la cercana aldea de Roa y un tercero describieron al tribunal todos los síntomas de un enfermo terminal de tuberculosis. La detallada documentación de esta curación inexplicable respalda el milagro que permite beatificar a Palafox, modelo de político honrado y buen obispo. Carta Apostólica de Beatificación Nos, acogiendo el deseo de nuestro hermano Gerardo Melgar Viciosa, Obispo de Osma-Soria, así como de otros muchos en el episcopado, y de numerosos fieles, una vez consultada la Congregación para las Causas de los Santos, con nuestra Autoridad Apostólica, otorgamos la facultad de que el Venerable Siervo de Dios Juan de Palafox y Mendoza, Obispo, heraldo infatigable del Evangelio, pastor servicial del rebaño encomendado, valiente defensor de la Iglesia, sea llamado de ahora en adelante con el nombre de Beato y que su fiesta puede celebrarse anualmente el día seis de octubre en los lugares y modos establecidos por el Derecho. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Dado en Roma, junto a San Pedro, el día veintiséis de mayo, del año del Señor dos mil once, séptimo de Nuestro Pontificado. Benedictus, PP. XVI Firma de Juan De Palafox y Mendoza Bibliografía • http://www.bicentenario.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=520 • http://hermosas-palabras.blogspot.com/2011/06/52-beato-juan-de-palafox.html • http://usuarios.multimania.es/aime/18virrey.html • http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Palafox_y_Mendoza • http://www.arquidiocesisdexalapa.com/component/content/article/1677-beatificacion-de-juan-de-palafox-y-mendoza • http://telenews.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1861:juan-de-palafox-y-mendoza-obispo-virrey-hoy-beato&catid=106:angel-martinez-alarcon&Itemid=127 • http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=46373 • http://www.facebook.com/note.php?note_id=10150286401186514 Ángel Rafael Martínez Alarcón • http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/palafox_y_mendoza.htm • http://www.e-consulta.com/blogs/sacroyprofano/?cat=1666 • http://www.diocesisdetlaxcala.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1623:juan-de-palafox-y-mendoza-beato-&catid=104:internacionales&Itemid=1245 Juan de Palafox y Mendoza Mar de Gpe. Cova Morales 2° Semestre Grupo Escolar Simón Bolívar Historia I Profesor Ángel Rafael Martínez Alarcón Índice • Origen • Estudios • sacerdocio • misiones • nuevo mundo • Misión como Obispo en Puebla de los ángeles • Escritos • Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús • Muerte y testamento • beatificación - Origen Juan de Palafox y Mendoza nació en Fitero, Navarra, España en 1600. Vierrey de España del 10 de Junio de 1642 al 23 de noviembre de 1642. Murió en Burgo de Osma, Soria, España en 1659. Hijo de Jaime Palafox Marqués de Arisa Fue educado y mantenido por una familia humilde durante seis años, pero finalmente fue reconocido por su padre y pudo estudiar. - Estudios Estudió en Alcalá de Henares y en Salamanca. En 1626 era diputado de nobleza en las cortes de Monzón y, poco después, fiscal de los Consejos de Guerra e Indias. El virreinato interino de la Nueva España en tanto llegaba a México el virrey que sustituiría al depuesto marqués de Villena. Personaje de muchos conocimientos, gran influencia política y cercano al monarca, tuvo a su cargo el juicio de residencia de los tres virreyes anteriores. Durante sus breve mandato ordenó destruir todos los vestigios prehispánicos, aun los que formaban parte de las fachadas de las casas y edificios. - Ordenación sacerdotal Un joven que se hace sacerdote, tras ciertos devaneos, dispuesto "a por todas", a ser santo de verdad... Un eminente eclesiástico e ilustre consejero, que viene a Nueva España Fue ordenado sacerdote y se lo asignó capellán de María Ana de Austria, hermana de Felipe IV, a quien acompañó en varios viajes por Europa. La ceremonia de consagración tuvo lugar en Madrid el 27 de diciembre de 1639 y a cargo estuvo el cardenal Agustín Espínola, arzobispo de Toledo. - Sus primeras misiones sus primeras misiónes son en el seno de la familia real de Felipe IV. Es designado asesor del Consejo e Indias. En el poco tiempo que gobernó al Virreinato se ocupó mucho de asuntos de la Iglesia con la organización de ceremonias, continuación de las obras de la catedral de México, la doctrina, mejoramiento de conventos y aposentos de los religiosos y también hizo obras de caridad en favor de los pobres y de los enfermos. - Su paso al nuevo mundo Para 1640 es entronizado como Obispo de Puebla de la Ángeles, en 1641, autoriza la construcción de la hoy catedral de Xalapa. El obispo de Puebla llegó a México el 24 de junio de 1640 y entró a su diócesis el 22 de julio. Cuando fue propuesto para obispo de Puebla en la Nueva España consultó, y le animaron a aceptar, diciéndole que Dios le quería “santo de escoplo y martillo y no de pincel”. El lema de sus insignias fue: “Amor meus crucifixus est”. - Misión como Obispo de Puebla de los ángeles Su pasión fueron los pobres, y en su funeral el Cabildo le hizo exequias de limosna, conforme a los deseos del finado. En su pobreza fue hombre de generosas empresas; muy buen escritor. Reparó o levantó 44 templos, muchas ermitas y más de 100 retablos; terminó y consagró la catedral de Puebla (18 de abril de 1649); había fundado el Seminario (1644), luego llamado “palafoxiano”, y la Biblioteca Pública Palafoxiana (1646), primera en América. En lo externo de los usos religiosos hizo demoliciones y se perdieron seguramente muchas piezas de gran valor, ídolos y obras de las antiguas culturas mexicanas. Levantó una fuerza armada que de ninguna manera representaba un ejército y se cree que más bien era para su seguridad personal; estableció medidas para regular la vida académica de la universidad así como cánones para controlar a la Audiencia. Dos oidores no aceptaron las disposiciones del arzobispo-virrey y éste los suspendió en sus funciones. Palafox se inclinaba a apoyar al clero secular, al que él pertenecía, por lo que empezó a tener dificultades con los jesuitas que querían actuar fuera de su dependencia como autoridad religiosa, suscitándose a poco un pleito muy grave, por lo que fue relevado de su cargo gubernamental, aunque permaneció en México algunos años con el puesto de visitador general. Fue nombrado también visitador y comisionado para someter a juicio al Virrey Don Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla, Duque de Escalona y Marqués de Villena, de cuya fidelidad al Rey se dudaba en la Corte. Palafox llegó en secreto a la Ciudad de México y la noche del 9 de julio de 1642 mandó arrestarlo, confinándolo en el Convento de Churubusco. Confiscó y remató sus bienes y lo remitió a España. Durante su gobierno pastoral se erigió el Colegio de San Pedro y San Pablo y logró que el rey le diera a las nuevas instituciones el título de Real. El obispo dotó al Colegio de San Pablo con una enorme biblioteca, hoy conocida como Palafoxiana. De la misma forma, fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés, un colegio de niñas huérfanas y formó las ordenanzas del hospital de San Pedro. - Escritos • Sitio y socorro de Fuenterrabía y sucesos del año 1633 • Santo de escoplo y martillo • Historia real sagrada • Varón de deseos • Trompeta de Ezequiel • Naturaleza y Virtudes de los indios - Lucha con los sacerdotes de la compañía de Jesús Célebres son sus conflictos con la Compañía de Jesús, en los que defendía las prerrogativas del rey por encima de las de la iglesia. Somete a los miembros de la Compañía de Jesús, problema que le costó su cambio de diócesis, a Burgos de Osma en España La poderosa orden de la Compañía de Jesús se encargó de desprestigiar, de todas las maneras posibles, la memoria y la herencia del prelado español. El objetivo: descalificar las acusaciones que Palafox y Mendoza hizo contra los jesuitas en varias cartas que envío desde Puebla al Papa Inocencio X, en tiempos de pleno enfrentamiento con estos religiosos (1647-1649). El resultado: esa batalla la ganaron los jesuitas, lograron el trasladado de Palafox a España como obispo de Osma. Otras muchas batallas libraron para evitar que los papas lo consideraran como un cristiano digno de ser santo. Reza el dicho que no hay mal que dure 100 años, en este caso que dure más de 300. - Muerte y testamento Tras su muerte, su figura fue utilizada por la monarquía como bandera contra los jesuitas y en favor de la supremacía del poder real. El Cabildo, siguiendo las instrucciones establecidas en su testamento, le dio sepultura de limosna "por constar la pobreza con que había muerto". - Proceso de beatificación Unos 350 años tardó en llegar a los altares de la Iglesia católica, cuando su fama de santidad era probada y su heroísmo cristiano estaba bien documentado. El proceso de beatificación se inició en 1666 y fue interrumpido varias veces a lo largo de los últimos tres siglos y medio. Según Moriones, diversas circunstancias han contribuido a prolongar el caso. Por ejemplo, en 1699 la muerte del entonces Papa, del cardenal ‘ponente’ de la Causa y del obispo de Sevilla, que fungía como su patrocinador. Por ello la ‘introducción’ del expediente en El Vaticano se atrasó hasta 1726, bajo el pontificado de Benedicto XIII. Luego, diversos episodios históricos como la Revolución Francesa, el exilio de los Papas y la guerra de unidad de Italia interrumpieron el análisis. A pesar de todo la Causa nunca se interrumpió ni tampoco perdieron su validez ninguno de los pasos aportados en el proceso. El milagro estudiado y aprobado por el Vaticano se refiere a la curación de Lucas Fernández de Pinedo, un sacerdote de 66 años de edad, párroco de Fuentemolinos de la entonces Diócesis de Osma. En noviembre de 1766 el párroco había sido desahuciado por los médicos tras 40 días de lucha contra una probable forma de tuberculosis, incurable en aquella época. Según relata el postulador de la Causa, el padre Moriones, el cura “había hecho su testamento y recibido los últimos sacramentos y se había despedido de sus parroquianos cuando su sobrino, también sacerdote y vicario parroquial, le trajo una reliquia de Palafox”. El enfermo la recibió, se encomendó y se quedó dormido mientras los síntomas de la enfermedad que lo tenían insomne desde hacía semanas desaparecieron instantáneamente y, al cabo de cuatro horas, se encontraba perfectamente. Su médico de Fuentemolinos (Soria), otro de la cercana aldea de Roa y un tercero describieron al tribunal todos los síntomas de un enfermo terminal de tuberculosis. La detallada documentación de esta curación inexplicable respalda el milagro que permite beatificar a Palafox, modelo de político honrado y buen obispo. Firma de Juan De Palafox y Mendoza Bibliografía • http://usuarios.multimania.es/aime/18virrey.html • http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Palafox_y_Mendoza • http://www.arquidiocesisdexalapa.com/component/content/article/1677-beatificacion-de-juan-de-palafox-y-mendoza • http://telenews.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1861:juan-de-palafox-y-mendoza-obispo-virrey-hoy-beato&catid=106:angel-martinez-alarcon&Itemid=127 JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA Era hijo natural de Don Jaime Palafox, Marqués de Ariza. Nació en Fitero (Navarra). Fue educado y mantenido por una familia humilde durante seis años, pero finalmente fue reconocido por su padre y pudo estudiar en Alcalá de Henares y en Salamanca. En 1626 era diputado de nobleza en las cortes de Monzón y, poco después, fiscal de los Consejos de Guerra e Indias. Fue ordenado sacerdote y se lo asignó capellán de María Ana de Austria, hermana de Felipe IV, a quien acompañó en varios viajes por Europa. Don Jaime Palafox fue su sobrino. En 1639 fue presentado por el Rey como Obispo de Tlaxcala (cuya sede era la ciudad de Puebla de los Ángeles), en Madrid. Siendo confirmado por el Papa Urbano VIII, el 27 de octubre de ese mismo año. Se distinguió por sus esfuerzos en la protección de la población indígena, prohibiendo emplear cualquier método de conversión que no fuera el de la persuasión. Fue nombrado también visitador y comisionado para someter a juicio al Virrey Don Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla, Duque de Escalona y Marqués de Villena, de cuya fidelidad al Rey se dudaba en la Corte. Palafox llegó en secreto a la Ciudad de México y la noche del 9 de julio de 1642 mandó arrestarlo, confinándolo en el Convento de Churubusco. Confiscó y remató sus bienes y lo remitió a España. Durante este periodo, Juan de Palafox ocupó temporalmente el cargo de Virrey de Nueva España, en funciones desde el 10 de junio al 23 de noviembre de 1642; En este lapso formó las ordenanzas para la Universidad, la Audiencia y los abogados, y levantó 12 milicias para la defensa, pues temía que pudieran propagarse por la Colonia las revoluciones de Portugal y Cataluña. En Puebla fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés; redactó constituciones para el seminario de San Juan y erigió los colegios de San Pedro (para gramática, retórica y canto llano) y el de San Pablo (para grados académicos) al que dotó de una excelente biblioteca, hoy llamada Palafoxiana. Creó el colegio de niñas dedicado a la Purísima Concepción y dedicó sus mejores esfuerzos a terminar la Catedral, que consagró el 18 de abril de 1649. Vacante la sede Metropolitana por la muerte de Monseñor Don Feliciano de Vega y Padilla (1641) mientras viajaba desde Acapulco, el Cabildo eclesiástico lo eligió Arzobispo de México el 12 de noviembre de 1643. Su defensa de la Jurisdicción episcopal es un capítulo que sólo puede entenderse teniendo presente la responsabilidad del Obispo como ejecutor de las disposiciones del Concilio Tridentino. El gesto de la designación de Conservadores (mayo de 1647), que llegaron a declarar Sede Vacante con el Obispo presente en el territorio, haciendo caso omiso de tres provisores designados legítimamente para suplirle en caso de ausencia, revestía una gravedad tal, que, según diagnosticaba Palafox, amenazaba la estructura misma de la Iglesia. Sobre el tema escribió Palafox mucho y muy claro, obligado a contrarrestar la propaganda de sus adversarios. Sin embargo, en la historiografía eclesiástica, su versión ha tenido menos eco que la contraria. A causa de no ser aceptado por los regulares a sujetarse a visita y examen, conforme lo disponían varias cédulas reales, Palafox nombró 36 curas regulares y erigió otras tantas parroquias. Debido a su papel en el contencioso mencionado, encontró la hostilidad de los jesuitas (1645), lo que motivó su gran animadversión hacia ellos. En dos ocasiones (1647 y 1649) manifestó mediante quejas formales ante el papado de Roma sus desavenencias. Inocencio X, sin embargo, rechazó estimar sus censuras, y todo lo que pudo obtener fue un informe de 14 de mayo de 1648 que instaba a los jesuitas a respetar la jurisdicción episcopal. En 1653 los jesuitas consiguieron su traslado a España. En España fue nombrado obispo de Osma, donde murió a los pocos años. Está enterrado en su Catedral, en una capilla (Capilla del Venerable Palafox) proyectada por Juan de Villanueva. En 1666 su cuerpo estaba incorrupto. Su Proceso de Beatificación fue incoado en la diócesis de Burgo de Osma en 1666 y en Puebla de los Ángeles en 1688. El 27 de enero de 2004 fue aprobada, por los Consultores Históricos de la Congregación para las Causas de los Santos, la Positio presentada por la Postulación de la Causa en los años 1998-2003.El 4 de abril de 2008 tuvo lugar, con éxito positivo, el "Congressus Peculiaris super Virtutibus", el 2 de diciembre sucesivo tuvo lugar, con el mismo éxito positivo, la Congregación de Cardenales y Obispos y el 17 de enero de 2009 fue promulgado el Decreto sobre las Virtudes. El 26 de febrero de 2009 la Consulta Médica se pronunció favorablemente sobre la inexplicabilidad de la curación del párroco de Fuentemolinos, don Lucas Fernández de Pinedo, ocurrida el 29 de noviembre de 1766 y atribuida a la intercesión del Ven. Juan de Palafox. El Congreso Peculiar de los Consultores Teólogos dio su parecer favorable el 27 de junio de 2009 y la Congregación de Cardenales y Obispos se pronunció unánimemente en favor del Milagro el 8 de febrero de 2010 y el Papa Benedicto XVI aprobó la promulgación del Decreto sobre el Milagro el 27 de marzo sucesivo. Juan de Palafox y Mendoza fue beatificado el 5 de junio de 2011 en una solemne ceremonia presidida por el Card. Angelo Amato y que tuvo lugar en la Catedral de El Burgo de Osma. Historia Mtro. Ángel Rafael Proyecto “Juan de Palafox” 2° Semestre Simón Bolívar José Francisco González Casillas JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA ORIGEN Juan de Palafox y Mendoza nació en Fitero, Reino de Navarra España, el 24 de junio de 1600. Fue hijo natural de Don Jaime de Palafox y Rebolledo y de Doña Ana de Casanate y Espes, quien en los baños de su localidad dio a luz y ocultó al niño, la criada intentó dejar al niño cerca del rio Alhama, pero fue descubierta por el alcalde de los baños, Pedro Navarro quien se hizo cargo del niño llevándolo del rio a su casa. Vivió pobre pues así lo era el campesino que lo crio, sin embargo Dios le había dado gracia con todos, lo amaban y era generalmente agradable. Fue bautizado el 29 de junio de 1600, festividad de San Pedro Apóstol Su estilo de vida pastoril cambio repentinamente, cuando a los nueve años fue reconocido por su padre natural. Su madre arrepentida decidió tomar el hábito de carmelita descalza en 1601. Su padre Jaime de Palafox confió la educación de su hijo Juan a los jesuitas del colegio de San Gaudioso, después su padre lo envió a Huesca y Alcalá para que estudiara Humanidades y Cánones, a los diez y siete años incurrió en diversas culpas, cayó y se levantó; estuvo en dos universidades aprovechando poco y perdiendo mucho tiempo. ESTUDIOS. Si bien acarició la idea de emplearse definitivamente en el oficio de las armas, no tardó en descubrir una vocación que alternaba las inquietudes literarias y las religiosas. Tras pasar por las aulas de las universidades de Salamanca y Alcalá, comenzó a ascender en la escala institucional. Eclesiástico y administrador colonial español. Obispo de Puebla de los Ángeles, en 1642 desempeñó durante unos meses los cargos de virrey y arzobispo de México. Durante su mandato reformó los estudios universitarios. De nuevo obispo de Puebla, tuvo enfrentamientos con los jesuitas por cuestiones de jurisdicción eclesiástica. Al volver a España (1649) ocupó el obispado de Osma. Orden sacerdotal. Seducido por las cosas del mundo, a los veinte años se dio a los vicios de entretenimiento y desenfrenó de pasiones, pero la enfermedad de su hermanastra Lucrecia y la muerte de grandes personajes de su época le hicieron exclamar: “ ¿quieres fama, poder, riquezas, grandezas…? Mira en que paran los deseos humanos ambiciones y mundanos”. Se dio cuenta que Dios le invitaba a un cambio de vida al leer las obras de San Roberto Belarmino, Las confesiones de San Agustín y la vida de Santa Teresa. Comenzó a orar, madrugar, llorar sus culpas y hacer penitencias. Hizo una buena confesión general. Descubrió la llamada de Dios a recibir las órdenes sagradas. Fue ordenado sacerdote a los veinte y nueve años en abril de 1629. Obtuvo los grados de Licenciado y doctor en cánones en los años de 1639 el rey le dio una plaza en el Consejo de Indias. Al final de la década fue nombrado Obispo de Puebla de los Ángeles (México) y Virrey de Nueva España. El 27 de diciembre de 1639 tuvo lugar en Madrid la consagración episcopal y, poco después, el 21 de abril del mismo año, se embarcó hacia América donde llegó dos meses más tarde, el mismo día en que cumplía cuarenta años al puerto de Veracruz y donde vivió nueve años en los que su ingente capacidad de trabajo y su prudencia de gobierno tuvieron que abordar asuntos complejos y difíciles. Sus primeras misiones. Su primera misión son en el seno de la familia real de Felipe IV. Es designado asesor del Consejo e Indias, para 1640 es entronizado como Obispo de Puebla de la Ángeles, en 1641, autoriza la construcción de la hoy catedral de Xalapa. En su primera gira de visitas pastorelas recorre poblaciones del obispado de Puebla: Amozoc, Cuauatinchan, Tecali, Tepeaca, Acatzingo, Quecholac, Tecamachalco, Tlacotepec, Tehuacán, Cuscatlán, Zapotitlán, Acultzingo, Orizaba, Córdoba, Huatulco, Cuescomatepec, Chichiquila, Quimixclan, Ixhuacan, Xalapa, Naulinco y Tlacuilolan, entre 22 de agosto al 7 de noviembre de 1643. Como obispo no le faltaron trabajos y sufrimientos, pero tampoco el afecto del clero secular y el fervor del pueblo fiel. Destacó en su defensa por los derechos de los indios. En cuanto a su ejercicio pastoral, desarrolló la dificultosa labor de agrupar en diócesis las diferentes misiones con el fin de transformar una Iglesia misional en otra cuidadosamente asentada. Misión como Obispo de puebla. Su labor en Puebla fue ingente: visitó en mula hasta el último rincón del inmenso territorio; ordenó por completo la diócesis; logró la reforma del clero secular y regular, y de los conventos de monjas; escribió numerosas pastorales; se volcó en tareas educativas, culturales y sociales; levantó 44 templos, muchas ermitas y más de cien retablos, además de la catedral que él mismo consagró en abril de 1649. En los años de Obispo de puebla de los ángeles (1640-1653) no fue menor el celo pastoral del obispo palafox y su entrega al servicio del pueblo de dios en el desempeño de la misión que la iglesia y el estado le habían confiado, y aunque encontró resistencias y dificultades, no por ello desistió en sus esfuerzos por promover la disciplina eclesiastica y elevar el nivel religioso y cultural de sus fieles y súbditos. A su llegada a Puebla encontró la Catedral a medio construir, gravemente descuidada, y se empeñó en avanzar notablemente las obras. Pudo consagrarla en 1649. Promotor de las artes, en su tiempo se cultivó la más refinada escuela musical del tiempo colonial, destacando en ello el compositor Juan Gutiérrez de Padilla. Fundó el Seminario de Puebla en 1644. Visitó todos los rincones de su diócesis, en un delicado y esmerado esfuerzo por animar la vida de fe, proponiéndola a partir de la persuasión y no como imposición. Donó su propio acervo bibliográfico para dar inicio a la célebre Biblioteca Palafoxiana, que es aún hoy orgullo nacional. Nada mejor que citar las palabras de Palafox: “Reservamos a honra y gloria de Dios nuestro señor muy útil y conveniente hubiese en esta ciudad y reino una biblioteca pública, en donde todo género de personas puedan estudiar como les convenga”. En Puebla fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés; redactó constituciones para el seminario de San Juan y erigió los colegios de San Pedro (para gramática, retórica y canto llano) y el de San Pablo (para grados académicos) al que dotó de una excelente biblioteca, hoy llamada Palafoxiana. Creó el colegio de niñas dedicado a la Purísima Concepción y dedicó sus mejores esfuerzos a terminar la Catedral, que consagró el 18 de abril de 1649. Entre los años 1640 y 1648, Palafox y Mendoza fue obispo de Puebla de los Ángeles (México), y sin duda ese periodo de su actividad eclesiástica es el que más nos importa, no ya por el celo que puso don Juan en dicha función, sino por el notable rastro que de ella nos queda en Angelópolis. Y aunque son numerosas las variantes de dicho recorrido, basta con indicar el poderoso interés del religioso navarro por los temas culturales y, simultáneamente, las orgullosas construcciones que le deben los poblanos de hoy. SU PASO AL NUEVO MUNDO. Desde 1626, hasta que fue elegido para el Obispado de Osma, Palafox fue tesorero de la Santa Iglesia de Tarazona; Abad de Cintruénigo; Fiscal de los Consejos de Guerra e Indias, Limosnero y Capellán mayor con honores de Consejero de la Reina de Hungría y Bohemia, hermana de Felipe IV; Consejero durante veinte años en el Supremo de Indias, y decano de este Consejo; Consultado de la Cámara para maestro del Príncipe Baltasar Carlos; Visitador de la Capilla Real de las Descalzas, y fundaciones de la Emperatriz María y de la Princesa Juana; Visitador del Colegio mayor del Obispo de Salamanca; Obispo de Puebla de los Ángeles, con retención de la plaza de Consejero; Juez de Residencia de tres Virreyes; siete años Visitador general de Nueva España y sus tribunales, con otras comisiones sobre el comercio del Perú, Filipinas, y otras partes; Arzobispo electo de Méjico y Gobernador de su Arzobispado; Virrey, Gobernador y Capitán general de Nueva España, y Presidente de la Real Cancillería desde 9 de Junio de 1642 hasta noviembre de aquel año, concurriendo en él al mismo tiempo los cargos de Virrey, Obispo, Arzobispo, Visitador general, y las demás comisiones; tres años Consejero en el Supremo de Aragón y en este mismo tiempo Prefecto de la Congregación del Salvador de Madrid Más adelante regresó a España, donde fue obispo de Osma. Allí vivió con gran austeridad y al servicio de los pobres, visitando a los enfermos y a toda su diócesis. Como Visitador, recibió la encomienda de someter a juicio al Virrey Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla, quien había llegado con él como Virrey al nuevo mundo, y de cuya fidelidad se desconfiaba después de las disputas entre España y Portugal. Lo sucedió como virrey, en un tiempo que a pesar de su brevedad no dejó de ser fecundo. Al quedar vacante la sede metropolitana de México, fue nombrado por el cabildo Arzobispo de México, pero sólo cumplió con este cargo de manera interina, comprometido como se encontraba en el trabajo en la diócesis angelopolitana. La entereza de su gestión no dejó de heredarle enemistades que presionaron políticamente para su retorno a España. Nombrado allá obispo de la pequeña diócesis de Osma, se consagró a ella con la misma probidad de pastor Juan de Palafox llama la atención por el hecho de que siendo obispo de Puebla de los Ángeles, Visitador general de aquellos Reinos y sus Tribunales y Virrey de México, tierra de oro y plata, sin embargo renunció a todo lo que estos cargos podrían proporcionarle por vivir el espíritu de pobreza y decoro episcopal. Su vestido, su comida y su habitación eran un verdadero contraste con el poder que le ofrecían todos los cargos que ocupó... A pesar de la categoría social que le daban sus cargos, sin embargo fue un hombre sencillo, de trato amable, cercano y dialogante; y a pesar de pertenecer a una familia aristocrática, su gran obsesión fueron los pobres, lo cual le llevó a dar todo lo que tenía por ellos, llegándose hasta empeñarse porque toda su hacienda y cuanto caía en sus manos lo repartía entre los más necesitados”. ESCRITOS. En la entonces diócesis de Osma dejó un rastro imperecedero: elevó notablemente el nivel espiritual de la diócesis; fue generoso hasta el extremo con los pobres; escribió numerosas pastorales y varios libros; tuvo siempre un gran desvelo por los desprotegidos; y se preocupó incesantemente por la justicia. En el año de 1650, escribió su obra “Naturaleza y Virtudes de los indios”, sobre los indígenas en la Nueva España: “De su humildad he manifestado largamente a Vuestra Majestad donde he tratado de la devoción y paciencia del indio; pero puedo volver a asegurar a Vuestra Majestad que si hay en el mundo (hablo de los efectos de la naturaleza, y no tratando de los de la gracia) mansos y humildes de corazón, son los indios, y que estos naturalmente parecen los que aprenden del Señor cuando nos dijo que aprendamos de su Divina Majestad a ser mansos y humildes de corazón. Por qué estos angelitos, ni tienen, como se ha dicho, ambición, ni codicia, ni soberbia, ni envidia; y no es más humilde que ellos el suelo que pisamos”. Fue autor, entre otras obras, del Sitio y socorro de Fuenterrabía y sucesos del año 1633 (1639), escrito a instancias de Felipe IV. Juan de Palafox fue un mecenas entusiasta, y durante su obispado en Puebla, la ciudad se convirtió en el centro musical de Nueva España. Compositores como Juan Gutiérrez de Padilla, el maestro de capilla de la catedral bajo Palafox y el compositor de siglo XVII más famoso en México, llevaron los más novedosos estilos de música europeos al Nuevo Mundo. Palafox creyó intensamente en la educación y la cultura, y reunió una biblioteca de cinco mil libros de ciencia y filosofía, denominada Biblioteca Palafoxiana. Fue amigo de Andrés de Uztarroz, que lo elogió como escritor en su Aganipe de los cisnes aragoneses en el clarín de la fama. A Uztarroz le escribe pidiéndole que se publique su Historia real sagrada y su Varón de deseos. Siguiendo el ejemplo de un eclesiástico español antes en México, Juan González de Mendoza , Juan de Palafox y Mendoza escribió un libro sobre China. Su Historia de la conquista de la China Por El Tártaro ( Historia de la conquista de China por los tártaros ), informó sobre la conquista de la China Ming por los manchúes , basado en los informes que llegaron a México por el camino de la Argentina . La obra haya sido publicada en español en París en 1670, una traducción francesa apareció el mismo año. Una traducción al Inglés, cuyo título completo es La Historia de la conquista de China por los tártaros, junto con una cuenta de varias cosas notables, respecto a la religión, usos y costumbres de las dos de la Nación, pero especialmente el segundo , apareció en Londres en 1676. Trabajo de Palafox, con base en rumores, fue en general menos informados que los de Bello tartárico , un testigo ocular de los chinos de habla jesuita Martini Martino . Sus obras, en 15 tomos, se imprimieron en Madrid en 1762, a iniciativa de los Carmelitas Descalzos. Como escritor, fue autor de obras de carácter ascético, como Trompeta de Ezequiel (Madrid, 1658). También fue elogiado por Baltasar Gracián en Agudeza y arte de ingenio (1648), en el discurso LVI, en el que alaba una obra titulada El pastor de Nochebuena y en El Discreto, XVIII. LUCHA CON LOS SACERDOTES DE LA COMPAÑIA DE DEJUS. Somete a los miembros de la Compañía de Jesús, problema que encontró la hostilidad de los jesuitas (1645), lo que motivó su gran animadversión hacia ellos. En dos ocasiones (1647 y 1649) manifestó mediante quejas formales En 1647 comenzó su conflicto con los jesuitas. Por las numerosas exenciones y privilegios que los misioneros jesuitas habían tenido en Méjico desde el principio del siglo diecisiete y que en opinión de Palafox, minaban la autoridad episcopal. En una carta a Inocencio X fechada el 25 de mayo de 1647, denunciaba el uso que los jesuitas hacían de los privilegios y pedía remedio al papa. El papa contestó con un breve datado el 18 de mayo de 1648 en el que apoya al obispo en todas los puntos de jurisdicción en disputa, pero le exhorta a se más amable y moderado hacia los jesuitas. Se le atribuye una segunda carta al papa Inocencio X, del 8 de enero de 1649, más amarga que la anterior, pero probablemente sea una falsificación hecho por enemigos de los jesuitas que es rechaza por Palafox en una defensa de sus actos que dirigió a Felipe IV de España en 1652. En mayo de 1649 Palafox salió rumbo a España. El 27 de mayo de 1653 Inocencio X emitió un nuevo Breve en le que confirmaba su decisión previa a favor de Palafox. El obispo fue transferido a la diócesis de Osma, en España el 24 de noviembre de 1652. El resto de su vida lo pasó trabajando con su acostumbrado celo por el bien espiritual de los suyos que le reverenciaban y honraban como un santo. MUERTE Y TESTAMENTO Falleció santamente el 1 de octubre de 1659 sin poder legar a sus allegados más que los pocos objetos imprescindibles que le quedaban. El Cabildo, siguiendo las instrucciones establecidas en su testamento, le dio sepultura de limosna "por constar la pobreza con que había muerto". En su testamento, Palafox llega a afirmar: “La cama en que muero doy al hospital, para que de lo que procediese, se socorra á los pobres; quiero morir en la cárnica pobrecica con que solía vivir, ó sino en el suelo, reconociendo la humildad con que debe acabar criatura tan miserable, y á imitación de mi Señor Jesucristo, que murió en una cruz por mi”. Proceso de beatificación La fama de santidad, de la que Palafox gozó ya en vida, se tradujo a su muerte en una pronta solicitud popular de beatificación. Tan insistente que sólo siete años después, en 1666, se inició el proceso canónico en Osma, y en 1688 en Puebla. En su vida se confluyen su fecundidad como obispo, reformador, pensador, escritor, mecenas de las artes y la cultura, legislador y asceta. Los cinco años de intensa vida pastoral del obispo Don Juan de Palafox y Mendoza en burgo de Osma (1654-1659) dejaron profunda huella en el pueblo fiel, en los sacerdotes y religiosos, y en el cabildo diocesano. Tanto es así que desde el día de su muerte el 1 de octubre de 1659, se habló de recoger información sobre su vida y virtudes. El proceso ordinario se comenzó por iniciativa del cabildo, ya en 1666 y en 1690 fue enviado a Roma. El testimonio a favor de la sanrtidad del siervo de Dios fue plesbicitario, y nadie tuvo ni entonces ni después nada que objetar sobre los últimos cinco años de su vida Desde 1666 desde que se inició el proceso para llevar a los altares al Obispo de Puebla y Osma, tuvieron que pasar 345 años para que por fin don Juan de Palafox, arribe al escalón de la beatitud. El principal medio para promover el camino hacia los altares, fue por medio de las cartas-cordilleras, donde el Obispo de Puebla de los Ángeles enviada a cada uno de los párrocos la más diversa información: …los gastos de la causa de beatificación de nuestro venerable prelado, pastor y padre el excelentísimo e ilustrísimo señor don Juan de Palafox y Mendoza.. El proceso de canonización comenzó en 1726 bajo Benedicto XIII y siguió durante los pontificados de Benedicto XIV Clemente XIII, Clemente XIV y Pío VI. En la sesión del 28 de febrero de 1777, 26 votos contra uno estuvieron a favor de la beatificación, pero Pío VI suspendió la decisión final. En 2008 se vuelve a reactivar En 1666 su cuerpo estaba incorrupto. Su Proceso de Beatificación fue incoado en la diócesis de Burgo de Osma en 1666 y en Puebla de los Ángeles en 1688. El 27 de enero de 2004 fue aprobada, por los Consultores Históricos de la Congregación para las Causas de los Santos, la Positio presentada por la Postulación de la Causa en los años 1998-2003.El 4 de abril de 2008 tuvo lugar, con éxito positivo, el "Congressus Peculiaris super Virtutibus", el 2 de diciembre sucesivo tuvo lugar, con el mismo éxito positivo, la Congregación de Cardenales y Obispos y el 17 de enero de 2009 fue promulgado el Decreto sobre las Virtudes. El 26 de febrero de 2009 la Consulta Médica se pronunció favorablemente sobre la inexplicabilidad de la curación del párroco de Fuentemolinos, don Lucas Fernández de Pinedo, ocurrida el 29 de noviembre de 1766 y atribuida a la intercesión del Ven. Juan de Palafox El proceso de canonización comenzó en 1726 bajo Benedicto XIII y siguió durante los pontificados de Benedicto XIV Clemente XIII, Clemente XIV y Pío VI. En la sesión del 28 de febrero de 1777, 26 votos contra uno estuvieron a favor de la beatificación, pero Pío VI suspendió la decisión final. En 2008 se vuelve a reactivar El Congreso Peculiar de los Consultores Teólogos dio su parecer favorable el 27 de junio de 2009 y la Congregación de Cardenales y Obispos se pronunció unánimemente en favor del Milagro el 8 de febrero de 2010 y el Papa Benedicto XVI aprobó la promulgación del Decreto sobre el Milagro el 27 de marzo sucesivo. Juan de Palafox y Mendoza fue beatificado el 5 de junio de 2011 en una solemne ceremonia presidida por el Card. Angelo Amato y que tuvo lugar en la Catedral de El Burgo de Osma. El Papa Benedicto XVI aprobó la promulgación del decreto sobre el milagro en la mañana del sábado 27 de marzo 2010. Siendo seguramente uno de los procesos más complicado por las contra réplicas de la compañía de Jesús. El domingo 5 de junio, S. S. Benedicto XVI se unió espiritualmente desde la capital croata a la beatificación en El Burgo de Osma (España) del obispo de Puebla (México) Juan de Palafox y Mendoza (1602-1659), “defensor de los indios” y virrey en México, en tiempos de Felipe IV”. La ceremonia de beatificación tampoco estuvo excepta de la polémica, oficialmente se fijó el primero de mayo, fecha también asignada para la beatificación de Juan Pablo II. BIBLIOGRAFIA http://www.bicentenario.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=520 http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/palafox_y_mendoza.htm http://www.soriaymas.com/ver.asp?tipo=articulo&id=2339 http://www.soriaymas.com/ver.asp?tipo=articulo&id=2339 http://www.cineyletras.es/index.php/Historia/CINE-Y-LETRAS-Vida-del-obispo-Juan-de-Palafox-y-Mendoza.html http://telenews.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1861:juan-de-palafox-y-mendoza-obispo-virrey-hoy-beato&catid=106:angel-martinez-alarcon&Itemid=127 http://ec.aciprensa.com/wiki/Juan_de_Palafox_y_Mendoza http://www.diocesisdetlaxcala.org.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=1127:juan-de-palafox-y-mendoza&catid=80:noticias&Itemid=1180 Vargas Castillo Germán Biografía: Palafox Mendoza Historia Ángel Rafael Palafox Era hijo natural de Don Jaime Palafox, Marqués de Ariza. Nació en Fitero (Navarra). Fue educado y mantenido por una familia humilde durante seis años, pero finalmente fue reconocido por su padre y pudo estudiar en Alcalá de Henares y en Salamanca. En 1626 era diputado de nobleza en las sobrino. cortes de Monzón y, poco después, fiscal de los Consejos de Guerra e Indias. Fue ordenado sacerdote y se lo asignó capellán de María Ana de Austria, hermana de Felipe IV, a quien acompañó en varios viajes por Europa. Don Jaime Palafox fue su En 1639 fue presentado por el Rey como Obispo de Tlaxcala (cuya sede era la ciudad de Puebla de los Ángeles), en Madrid. Siendo confirmado por el Papa Urbano VIII, el 27 de octubre de ese mismo año. Se distinguió por sus esfuerzos en la protección de la población indígena, prohibiendo emplear cualquier método de conversión que no fuera el de la persuasión. Fue nombrado también visitador y comisionado para someter a juicio al Virrey Don Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla, Duque de Escalona y Marqués de Villena, de cuya fidelidad al Rey se dudaba en la Corte. Palafox llegó en secreto a la Ciudad de México y la noche del 9 de julio de 1642 mandó arrestarlo, confinándolo en el Convento de Churubusco. Confiscó y remató sus bienes y lo remitió a España. Durante este periodo, Juan de Palafox ocupó temporalmente el cargo de Virrey de Nueva España, en funciones desde el 10 de junio al 23 de noviembre de 1642; En este lapso formó las ordenanzas para la Universidad, la Audiencia y los abogados, y levantó 12 milicias para la defensa, pues temía que pudieran propagarse por la Colonia las revoluciones de Portugal y Cataluña. En Puebla fundó el convento de religiosas dominicas de Santa Inés; redactó constituciones para el seminario de San Juan y erigió los colegios de San Pedro (para gramática, retórica y canto llano) y el de San Pablo (para grados académicos) al que dotó de una excelente biblioteca, hoy llamada Palafoxiana. Creó el colegio de niñas dedicado a la Purísima Concepción y dedicó sus mejores esfuerzos a terminar la Catedral, que consagró el 18 de abril de 1649. Vacante la sede Metropolitana por la muerte de Monseñor Don Feliciano de Vega y Padilla (1641) mientras viajaba desde Acapulco, el Cabildo eclesiástico lo eligió Arzobispo de México el 12 de noviembre de 1643. Su defensa de la Jurisdicción episcopal es un capítulo que sólo puede entenderse teniendo presente la responsabilidad del Obispo como ejecutor de las disposiciones del Concilio Tridentino. El gesto de la designación de Conservadores (mayo de 1647), que llegaron a declarar Sede Vacante con el Obispo presente en el territorio, haciendo caso omiso de tres provisores designados legítimamente para suplirle en caso de ausencia, revestía una gravedad tal, que, según diagnosticaba Palafox, amenazaba la estructura misma de la Iglesia. Sobre el tema escribió Palafox mucho y muy claro, obligado a contrarrestar la propaganda de sus adversarios. Sin embargo, en la historiografía eclesiástica, su versión ha tenido menos eco que la contraria. A causa de no ser aceptado por los regulares a sujetarse a visita y examen, conforme lo disponían varias cédulas reales, Palafox nombró 36 curas regulares y erigió otras tantas parroquias. Debido a su papel en el contencioso mencionado, encontró la hostilidad de los jesuitas (1645), lo que motivó su gran animadversión hacia ellos. En dos ocasiones (1647 y 1649) manifestó mediante quejas formales ante el papado de Roma sus desavenencias. Inocencio X, sin embargo, rechazó estimar sus censuras, y todo lo que pudo obtener fue un informe de 14 de mayo de 1648 que instaba a los jesuitas a respetar la jurisdicción episcopal. En 1653 los jesuitas consiguieron su traslado a España. En España fue nombrado obispo de Osma, donde murió a los pocos años. Está enterrado en su Catedral, en una capilla (Capilla del Venerable Palafox) proyectada por Juan de Villanueva. En 1666 su cuerpo estaba incorrupto. Su Proceso de Beatificación fue incoado en la diócesis de Burgo de Osma en 1666 y en Puebla de los Ángeles en 1688. El 27 de enero de 2004 fue aprobada, por los Consultores Históricos de la Congregación para las Causas de los Santos, la Positio presentada por la Postulación de la Causa en los años 1998-2003.El 4 de abril de 2008 tuvo lugar, con éxito positivo, el "Congressus Peculiares súper Virtutibus", el 2 de diciembre sucesivo tuvo lugar, con el mismo éxito positivo, la Congregación de Cardenales y Obispos y el 17 de enero de 2009 fue promulgado el Decreto sobre las Virtudes. El 26 de febrero de 2009 la Consulta Médica se pronunció favorablemente sobre la inaplicabilidad de la curación del párroco de Fuente molinos, don Lucas Fernández de Pinedo, ocurrida el 29 de noviembre de 1766 y atribuida a la intercesión del Ven. Juan de Palafox. El Congreso Peculiar de los Consultores Teólogos dio su parecer favorable el 27 de junio de 2009 y la Congregación de Cardenales y Obispos se pronunció unánimemente en favor del Milagro el 8 de febrero de 2010 y el Papa Benedicto XVI aprobó la promulgación del Decreto sobre el Milagro el 27 de marzo sucesivo. Juan de Palafox y Mendoza fue beatificado el 5 de junio de 2011 en una solemne ceremonia presidida por el Carda. Ángelo Amato y que tuvo lugar en la Catedral de El Burgo de Osma. Carta Apostólica de Beatificación Nos, acogiendo el deseo de nuestro hermano Gerardo Melgar Viciosa, Obispo de Osma-Soria, así como de otros muchos en el episcopado, y de numerosos fieles, una vez consultada la Congregación para las Causas de los Santos, con nuestra Autoridad Apostólica, otorgamos la facultad de que el Venerable Siervo de Dios Juan de Palafox y Mendoza, Obispo, heraldo infatigable del Evangelio, pastor servicial del rebaño encomendado, valiente defensor de la Iglesia, sea llamado de ahora en adelante con el nombre de Beato y que su fiesta puede celebrarse anualmente el día seis de octubre en los lugares y modos establecidos por el Derecho. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Dado en Roma, junto a San Pedro, el día veintiséis de mayo, del año del Señor dos mil once, séptimo de Nuestro Pontificado. Obra cultural Juan de Palafox fue un mecenas entusiasta, y durante su obispado en Puebla, la ciudad se convirtió en el centro musical de Nueva España. Compositores como Juan Gutiérrez de Padilla, el maestro de capilla de la catedral bajo Palafox y el compositor de siglo XVII más famoso en México, llevaron los más novedosos estilos de música europeos al Nuevo Mundo. Palafox creyó intensamente en la educación y la cultura, y reunió una biblioteca de cinco mil libros de ciencia y filosofía, denominada Biblioteca Palafoxiana. Fue amigo de Andrés de Estaros, que lo elogió como escritor en su Aganipea de los cisnes aragoneses en el clarín de la fama. A Estaros le escribe pidiéndole que se publique su Historia real sagrada y su Varón de deseos. Sus obras, en 15 tomos, se imprimieron en Madrid en 1762, a iniciativa de los Carmelitas Descalzos. Como escritor, fue autor de obras de carácter ascético, como Trompeta de Ezequiel (Madrid, 1658). También fue elogiado por Baltasar Gracián en Agudeza y arte de ingenio (1648), en el discurso LVI, en el que alaba una obra titulada El pastor de Nochebuena y en El Discreto, XVIII. • Sor Cristina de la Cruz Arteaga y Galguera, OSH, El venerable Palafox, Madrid, 1930. • Ricardo del Arco y Garay, La erudición española en el siglo XVII, I, Madrid, 1950,(pp. 367 y ss.). • José Ignacio Tellechea Idígoras, "Coordenadas históricas, políticas y religiosas del siglo XVII en que vivió el obispo don Juan de Palafox", en VV. AA., El Venerable obispo Juan de Palafox y Mendoza. Semana de estudios histórico-pastorales y de espiritualidad (2-7 Agosto 1976), Soria, 1977, pp. 24-38. • Sor Cristina de la Cruz Arteaga y Galguera, OSH, Una mitra entre dos mundos, Sevilla, 1985. • Ambrosio Puebla Gonzalo, Palafox y la espiritualidad de su tiempo, Burgos, 1987. • Francisco Sánchez-Castañar, Don Juan de Palafox, Virrey de Nueva España, Madrid, 1988. • Teófilo Portillo Capilla, El desierto y la celda en la vida y muerte del Obispo Juan de Palafox y Mendoza, Alazán, 1989. • Gregorio Bartolomé Martínez, Jaque mate al obispo virrey. Siglo y medio de sátiras y libelos contra don Juan de Palafox y Mendoza, México, 1991. • José Eduardo Castro Ramírez, Palafox, su pontificado en Puebla, 1640-1649, Puebla de los Ángeles, 2000. • Ricardo Fernández Gracia, El virrey Palafox, Madrid, 2000. • Gregorio Bartolomé Martínez, Don Juan de Palafox y Mendoza: obispo de La Puebla de los Ángeles y de Osma, Soria, 2001. • P. Ildefonso Moriones, OCD, “Historia del proceso de beatificación y canonización del Venerable Juan de Palafox y Mendoza”, en Ricardo Fernández Gracia (coordinador), Palafox: Iglesia, Cultura y Estado en el siglo XVII, Pamplona, 2001, pp. 515-558. • Pedro Ángel Palo, Breve noticia histórica de la Biblioteca Palafoxiana y de su fundador Juan de Palafox y Mendoza y los colegios de San Juan, San Pedro y San Pantaleón, Puebla de los Ángeles, 2002. • Ricardo Fernández Gracia, Iconografía de Juan de Palafox: imágenes por un hombre de estado y de Iglesia, Pamplona, 2002. • Cayetana Álvarez de Toledo, Politices and reforma in Spin and Vicarial México: the rife and though of Juan de Palafox, 1600-1659, Oxford, 2004. • Montserrat Gala Boardilla, La pluma y el báculo: Juan de Palafox y el mundo hispano del seiscientos, Puebla de los Ángeles, 2004. • Gregorio Bartolomé Martínez, A Juan de Palafox : más de 2000 versos, del abate Tommaso Campestre, capellán de Carlos IV a favor de la beatificación del Venerable, sacados de un manuscrito de la Real Biblioteca, Soria, 2010. Referencias 1. Antonio González de Rosenda: Vida del ilustrísimo y excelentísimo señor don Juan de Palafox y Mendoza. Predecesor: Gutiérrez Bernardo de Quiroz Obispo de Tlaxcala 1640 - 1655 Sucesor: Diego Osorio de Escobar y Llamas Predecesor: Diego López de Pacheco Cabrera y Bobadilla Virrey de la Nueva España 1642 Sucesor: García Sarmiento de Sotomayor Predecesor: Antonio Valdés Herrera Obispo de Osma 1653 - 1659 Sucesor: Nicolás de Madrid Aportaciones La Catedral Basílica de Puebla como se conoce a la Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de acuerdo a su advocación mariana, es la sede episcopal de la arquidiócesis de Puebla. Es uno de las más importantes inmuebles del centro histórico declarado patrimonio de la humanidad. Tiene la prerrogativa de ser el primer templo suntuoso que bajo buenos diseños se hizo en América, consagrada en 1649 se adelantó a la Metropolitana de México que fue dedicada 1653.1 La actual catedral de estilo herreriano, fue construida entre los siglos XVI y XVII, y substituyó a la anterior que existió en lo que hoy es el atrio. Del inicio de su construcción en 1575 a su consagración trascurrieron 74 años que se ubican durante el periodo de tres reyes de España, Felipe II, Felipe III de España y Felipe IV. Los contratiempos a lo largo de esos años permitieron numerosas modificaciones a la traza original. Para 1624 las obras se suspendieron en su totalidad hasta el arribo del obispo Juan de Palafox y Mendoza en julio de 1640, quien retomó las obras con decidido entusiasmo. Las nuevas reformas dieron una mayor elevación a la nave central por encima de las procesionales permitiendo el paso de la luz natural y dándole un aspecto de estructura piramidal. Fue consagrada por el obispo Palafox el 18 de abril de 1649 sin haber sido totalmente terminada. El espacio que ocupa es de planta rectangular recargada en la esquina de otra más grande formando un gran espacio para el atrio. El edificio se organiza en cinco naves: una central, dos laterales y dos de capillas hornacinas, destaca su fachada de estilo renacentista, anexo a su parte posterior se halla un edificio para oficinas de la Mitra, su antigua sede, y el edificio de la capilla llamada Ochavo. Con sus poco más de 70 metros de altura fue la iglesia más alta de las colonias españolas. La catedral es considerada como uno de los museos más importantes de arte novohispano y posterior, por los tesoros que alberga.2 A lo largo de los siglos se ha enriquecido en obras de pintura,3 escultura, orfebrería y carpintería de gran calidad artística, así como sus decorados como las grandes puertas entableradas y canceleria, y los tesoros de la sacristía que resguardan los ricos ornamentos sacerdotales bordados con hilo de oro y plata, vasos sagrados, cálices, copones, relicarios y cruces bañados en oro de incrustaciones de joyas y diamantes. Su archivo histórico posee documentos que datan de la fundación de la ciudad y que muchos están en espera de ser clasificados. Don Juan de Palafox y Mendoza es uno de los hombres que más aportaciones le dejo a puebla, en la religión, la cultura, el arte, la música y la educación. Nació en Fitero Navarra España en el año de 1600 de un amor prohibido entre Jaime de Palafox y Mendoza, Marqués de Ariza y Ana de Casenate y Espés, quien se recluyera de monja al poco tiempo de haberlo parido y abandonado en los baños termales para que perdiera la vida, hecho que no ocurrió ya que fue rescatado por una familia humilde que lo cuidó hasta los 10 años cuando fue reconocido por su padre biológico. Palafox y Mendoza desempeño muchos cargos políticos y religiosos; en 1633 fiscal del Consejo Real de Indias y de guerra, capellán de la emperatriz María y noveno obispo de Puebla de los Ángeles en 1642. Palafox y Mendoza hizo un extraordinario trabajo en tan solo en 9 años de su obispado, terminó la catedral de Puebla, lo que sus antecesores no pudieron hacer en más de 6 décadas y fue así como un 18 de abril de 1649 entregó el majestuoso templo. También fundó los colegios de Juan donde los acólitos de la catedral estudiaban filosofía, teología y moral ubicado en la antigua calle de san Pantaleón hoy 5 ote. El colegio de San Pedro actualmente ocupado por correos y telégrafos en la que ofrecían alojamiento a colegiales del obispado y a naturales de los grupos étnicos abundantes. Ahí aprendían gramática, retórica y canto llano. Mientras que en el colegio de San Pablo se preparaban los niños. El 22 de agosto de 1644 fundó el seminario palafoxiano para formar a los futuros sacerdotes a quienes obligó a aprender varias lenguas indígenas. También dejo los orfanatos para niños y niñas; junto los hospitales de mujeres y hombres. Otra de las grandes obras que dejó a los poblanos fueron sus libros, 5 mil volúmenes con los que un cinco de septiembre de 1646 se fundará la Palafoxiana primera biblioteca publica en América. La obra de Palafox y Mendoza se gano el amor y el reconocimiento de millones de personas, sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo con el pensamiento y obra de Palafox principalmente los jesuitas con los que tuvo severos problemas; por los que tuvo que salir huyendo de su Puebla de los Ángeles, refugiándose en la ex hacienda de San José Chiapa, que después abandonó para pedir limosna y juntar para su viaje de regreso a España en mayo de1649 donde fue juzgado por el virrey ante las acusaciones de la compañía de Jesús de haber manejado mal las finanzas. Finalmente en 1952 se le declara inocente y dos años después lo nombran Presidente del Consejo Supremo de Aragón y Obispo de Burgo de Osma y el primero de octubre de 1659 fallece. Y es enterrado en su catedral en una capilla elaborada por Juan de Villanueva. • 1 Biografía • 2 Obra cultural • 3 Bibliografía • 4 Referencias • 5 Enlaces externos Beato Juan de Palafox y Mendoza Biografía Nota biográfica de Juan de Palafox y Mendoza Nacido en Fitero (Navarra) el veinticuatro de junio de 1600, Palafox fue obispo, hombre político, literato, historiador y escritor ascético. Era hijo natural del marqués de Ariza, Jaime de Palafox, y estudió como colegial en Tarazona, en el colegio de san Gaudioso, en el quinquenio 1610-1615. Pasó luego a las universidades de Huesca, Alcalá y Salamanca y pronto se destacó por su afición a las letras y su capacidad. Doctor en Derecho, se distingue así en las Cortes de Monzón de 1626 y al momento se le hizo por ello fiscal del Consejo de Guerra, el cual deja en 1629 para igual ocupación en el de Indias. Por estos años abraza la vida religiosa siguiendo un modelo riguroso de conducta y hábitos que le hace famoso. En los años siguientes estudia todo tipo de materias pero llega a conocer bien la realidad americana desde la metrópoli, lo que le hace ser preconizado como Obispo de Puebla de los Ángeles en México, el tres de octubre de 1639. Una vez en su sede, encuentra un panorama más duro de lo esperado en cuanto a problemas de jurisdicciones reales y eclesiásticas, corrupción desde instancias de poder, omisión de los mandamientos de la Corona desde poderes del virreinato, confrontación de religiosos regulares -sobre todo jesuitas y franciscanos- con el poder central y virreinal y escasez de recursos económicos o pérdida de los mismos. Palafox no sólo va a Puebla como su Obispo sino como visitador general de Felipe IV para dar cuenta del estado de todas estas cuestiones al monarca a través de sus informes al Consejo de Indias y de su correspondencia al propio rey. Esta documentación, con las consultas que el Consejo eleva a la majestad de Felipe IV y otro tipo de documentos, es la que se encuentra en sus originales en el fondo palafoxiano de la Real Biblioteca ya que en el siglo XVIII llegó a Palacio dicha documentación procedente de Simancas. Además de los aspectos indicados, en Puebla termina la catedral no sin polémica, levanta el seminario conciliar y también el palacio episcopal. No obstante, lo que más célebre le hizo en sus años mexicanos fue el choque con la Compañía de Jesús, muy instalada en el virreinato. Este hecho, en el siglo XVIII, cuando la expulsión de la Compañía, le haría ser recuperado por la Corona como defensor del regalismo. En mayo de 1649 deja la diócesis de Puebla y fue propuesto para la de Burgo de Osma en la Península, en 1653, firmando entonces una concordia con la Compañía. Sus últimos seis años gobernó así la diócesis de Osma, hasta 1659, falleciendo en la localidad el uno de octubre. En Osma, con mayor tranquilidad pese a sus actividades, se centra más en lo pastoral y en lo literario. En 1691 se le incoó proceso de beatificación a instancias de la diócesis oxomense y a mediados de los años setenta del XVIII se retomó el proceso impulsado en Roma por la Corona. Pero tras la aprobación de sus escritos en febrero de 1777, se suspendió el proceso. La huella de Palafox alcanza por tanto diferentes dimensiones, que van de lo pastoral-diocesano a la literatura ascética pasando por su labor de gobierno como hombre de la Monarquía hispánica en un momento de máxima tensión de la misma, los años cuarenta del siglo XVII, cuando la crisis constitucional en los reinos que la componían no sólo afectaba a Portugal o Cataluña sino también, en otro nivel, a los virreinatos de Indias. El fondo documental de la Real Biblioteca contempla esta faceta con amplitud. Valentín Moreno Gallego Bibliografía (pág.I) Argaiz, Gregorio de (O.S.B.), Vida de Don Juan de Palafox..., introducción, transcripción y notas de Ricardo Fernández Gracia, Pamplona, Asociación de Amigos del Monasterio de Fitero, 2000. Arranz y Arranz, J., «El venerable Palafox, obispo de Osma a través de la documentación del Archivo de la Santa Iglesia Catedral», en El venerable Obispo Juan de Palafox y Mendoza. Semana de Estudios Histórico-Pastorales y de Espiritualidad, Burgo de Osma, 1977. Arregui Zamorano, Pilar, La Audiencia de México según los Visitadores: Siglos XVI-XVII, México, Universidad Autónoma de México, 1981. Arteaga Falguera, Cristina de la Cruz de, Diario del Viaje a Alemania, obra inédita del Venerable Juan de Palafox y Mendoza, Madrid, [S. N.], 1935. _____, Una mitra sobre dos mundos: La de don Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Puebla de los Ángeles y de Osma, Sevilla, Artes Gráficas Salesianas, 1985. _____,«La personalidad humana de don Juan de Palafox y Mendoza a través de sus relaciones familiares», en El venerable Obispo Juan de Palafox y Mendoza. Semana de Estudios Histórico-Pastorales y de Espiritualidad, Burgo de Osma, 1977. Bartolomé Martínez, Gregorio, Jaque mate al Obispo Virrey: siglo y medio de sátiras y libelos contra Don Juan de Palafox y Mendoza, Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1991. Fernández Gracia, Ricardo, Don Juan de Palafox: teoría y promoción de las artes, Pamplona, Asociación de Amigos del Monasterio de Fitero, 2000. _____, Nacimiento e infancia del venerable Palafox: discurso de apertura de los actos conmemorativos del IV Centenario del nacimiento del venerable Palafox, Sala Capitular del Monasterio de Fitero, 15 de agosto de 1999, Pamplona, Asociación de Amigos del Monasterio de Fitero, 2000, 2ª ed., corr. y aum. _____, El venerable Juan de Palafox: Fitero, 1600-Burgo de Osma, 1659: semblanza biográfica, Pamplona, Asociación de Amigos del Monasterio de Fitero, 2000. _____, Don Juan de Palafox y Mendoza: Obispo de la puebla de los Ángeles y de Osma, Arzobispo electo de México, Virrey y Capitán General de Nueva España, Soria, Diputación Provincial de Soria, [2001]. _____, Iconografía de don Juan de Palafox. Imágenes para un hombre de Estado y de Iglesia, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2002. Frías Balsa, José Vicente de, «Fray Miguel Navarro y el Venerable Palafox», Revista Soria, (1977). García, Genaro, Don Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla y Osma, visitador y virrey de Nueva España, México, Librería de Bouret, 1918. Bibliografía (pág.II) González de Rosende, Antonio, Vida del Ilmo. i Excmo. Señor D. Ivan de Palafox i Mendoza ... Obispo de la Puebla de los Angeles i Arzobispo electo de Mexico ... i ultimamente Obispo de la Santa Iglesia de Osma / segunda vez reconocida y ajustada por su autor el Padre Antonio Gonzalez de Rosende, de los Clérigos Menores..., En Madrid, en la oficina de Lucas de Bedmar, 1671. Hanke, Lewis, Los virreyes españoles en América durante el gobierno de la Casa de Austria, Madrid, Atlas, 1976-1977, 5 vols. Jardiel, Florencio, El venerable Palafox, Madrid, Ateneo, 1892. [Conferencia] Moriones, Ildefonso, La causa de beatificación de Juan de Palafox: historia de un proceso contrastado, Roma [i. e. Pamplona], Asociación de Amigos del Monasterio de Fitero, 2000. Pérez de Tudela Bueso, Juan, «La Nueva España del Visitador don Juan de Palafox», El venerable Obispo Juan de Palafox y Mendoza. Seminario de Estudios Histórico-Pastorales y de Espiritualidad, Burgo de Osma, 1977, pp. 65-68. Portillo Capilla, Teófilo, «El Venerable obispo Juan de Palafox y Mendoza en sus visitas pastorales del obispado de Osma», El venerable Obispo Juan de Palafox y Mendoza. Semana de Estudios Histórico-Pastorales y de Espiritualidad (1654-1659), Burgo de Osma, 1977, pp. 143-201. _____, «El Venerable obispo Juan de Palafox y Mendoza, apóstol del Santo Rosario de la diócesis de Osma», Programa de Fiestas Patronales de Burgo de Osma, 1991. Prieto, Valerio, Iconografía de Gobernantes de la Nueva España: tomada de la colección que se conserva en el Salón de Cabildos del Palacio Municipal de la ciudad de México..., grabador D. Ezequiel Álvarez Tostado, grabador de las planchas D. Francisco Patiño e impresor de las tricromías D. Agustín Casas, México, Eusebio Gómez de la Puente, 1921. Puebla Gonzalo, Ambrosio, Palafox y la espiritualidad de su tiempo, Burgos, Aldecoa, 1987. Rodríguez Cruz, A. M., «Don Juan de Palafox y Mendoza, escolar salmantino», Revista de Estudios Americanistas, 1960, pp. 177-184. Samper, C., «Juan de Palafox, virrey de Nueva España», VI Semana de Estudios Históricos y de Espiritualidad, Burgo de Osma, 1991, pp. 43-76. Sánchez Bella, Ismael, « Ordenanzas para los Tribunales de México del Visitador Palafox (1646)», III Congreso del Instituto de Historia del Derecho Indiano, Madrid, 1973, pp. 193-230. Sánchez-Castañer, Francisco, Don Juan de Palafox, Virrey de Nueva España, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1988. Bibliografía (pág.III) _____, «La madre del virrey de Nueva España Juan de Palafox y Mendoza», Anuario de Estudios Americanos, 1976, pp. 63-73. Sánchez Molledo, José María, «Don Juan de Palafox (1600-1659) virrey de Nueva España y la ciudad de Calatayud», IV Encuentro de Bilbilitanos. Calatayud y su comarca, Calatayud, Centro de Estudios Bilbilitanos, 1997, v. 3, pp. 326-337. Seminario Palafox y Mendoza (2001, Madrid) Seminario Palafox y Mendoza: del 10 al 12 de marzo de 2001, Real Biblioteca, Palacio Real de Madrid. [Madrid, Patrimonio Nacional, 2001]: Bustamante, Jesús, «Reformas palafoxianas en la educación novohispana»; Álvarez de Toledo, Cayetana: «El proyecto político de Palafox»; Cañeque, Alejandro: «Cultura, política y poder en el Virreinato de la Nueva España»; Bouza Álvarez, Fernando: «Palafox editor para la misión interior»; Elliott, John: «Reformismo en el mundo hispánico»; Fernández Gracia, Ricardo: «Don Juan de Palafox, promotor y mecenas de las artes»; Gutiérrez Estévez, Manuel: «Palafox y las virtudes del indio»; Alcalá, Luisa Elena: «Arte, religión y sociedad en Puebla antes, durante y después del Obispado de Juan de Palafox». Sicilia Vojtecky, P. A., El obispo Palafox y su lugar en la mística española, México, 1965. Soldana, V., El venerable don Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Osma, Soria, 1982. Torre Villar, Ernesto de la, Don Juan de Palafox y Mendoza, pensador político, México, Universidad Nacional de México, 1997. VV. AA., El venerable Obispo Juan de Palafox y Mendoza. Semana de Estudios Histórico-Pastorales y de Espiritualidad (1654-1659), Burgo de Osma, Confederación Española de Cajas de Ahorros, Caja General de Ahorros y Préstamos de la Provincia de Soria, 1977. Hubo otros Mendoza con importancia en la Historia de España y América. PALAFOX Y MENDOZA Juan de Palafox y Mendoza (1600-1659) fue Obispo de Puebla de los Ángeles (Tlaxcala, México) de 1640 a 1648, y de Burgo de Osma (Soria) de 1654 a 1659. Era hijo natural de Jaime de Palafox y Mendoza, Marqués de Ariza y Ana de Casenate y Espés, quien se recluyera monja al poco. Nace en Fitero (Navarra) y hasta los diez años no es reconocido por su padre. Juan escogió sus libremente apellidos a partir de sus antepasados, como era usual entonces. Fiscal del Consejo de Guerra en 1626 y del Consejo de Indias en 1629, es Visitador del Convento de las Descalzas Reales de Madrid y Capellán de la emperatriz María, hermana de Felipe IV, viajando por toda Europa dos años. Nombrado Visitador General de Nueva España en 1639, marcha a México desempeñando el Obispado de Puebla, a dónde llega el 24 de junio de 1640. Por su cargo de Visitador de los Ministros y Tribunales de Nueva España, es Juez de Residencia de los dos virreyes anteriores más el que había cuando llegó. Enjuició con dureza al virrey marqués de Villena al que suspende en su oficio en 1642. El 9 de junio Palafox toma posesió como Virrey interino y Capitán General hasta noviembre en que llega el siguiente virrey conde de Santiesteban. Acabó la catedral de Puebla, acusándole sus enemigos de llenar por ello de deudas al obispado. Promulgó reglas para las comunidades religiosas, armó la milicia local y se enfrentó a los jesuitas, defendiendo la dignidad y los derechos de su iglesia diocesana (arzobispo electo, no aceptó el cargo). Los jesuitas realizaron una gran labor propagandística contra Juan, habiendo excomuniones cruzadas y cartas al rey y al Papa. El año 1647 fue el de la gran polémica. Juan sale en mayo de 1649 hacia España. En el juicio de residencia de 1652 se le da por "bueno, limpio y justo". En España fue Presidente del Consejo Supremo de Aragón y Obispo de Burgo de Osma, dónde muere, como había vivido, en santa pobreza. Persona de gran categoría humana y escritor fecundo, su fama se debe en gran parte a los pleitos que sostuvo con religiosos y políticos. Debido a su enfrentamiento con la Compañia de Jesús fue objeto, en vida y tras su muerte, de una exacerbada campaña contra su obra y escritos. "Seis años de discrepancias dieron de sí para siglo y medio de persecución satírica contra su persona", según Gregorio Bartolomé. Se inició su proceso de beatificación reinando Carlos III, el rey que expulsara a los jesuitas. En 1762 se publicarían sus Obras Completas, dándole entonces la Iglesia la categoría de "Venerable". Su biografía fue el tema de la primera tesis doctoral en Historia defendida por una mujer, Cristina de Arteaga, en la Universidad Complutense de Madrid en 1930. Recomendamos los libros de Cristina de Arteaga "Una mitra entre dos mundos, la del Venerable Juan de Palafox y Mendoza", Artes Gráficas Salesianas, Sevilla (1985) y de Gregorio Bartolomé "Jaque mate al obispo virrey. Siglo y medio de sátiras y libelos contra don Juan de Palafox y Mendoza", Fondo de Cultura Económica, México (1991). Hay mucha más información en la página web dedicada a su Centenario, y en la web del Balneario de Fitero (Navarra) con su biografía. Nota: estas dos páginas web han desaparecido o se han trasladado. El 27 de marzo de 2010 el papa Benedicto XVI ha firmado la beatificación del obispo-virrey, y la ceremonia de Beatificación ha tenido lugar en Osma el 6-6-2011, por la que sube a los altares de la Iglesia católica. JUAN PALAFOX Y MENDOZA (Obispo de la Puebla de los Ángeles) (1642) Buen administrador pero poco político, fue hijo bastardo del marqués de Ariza. Bien educado en Zaragoza se resolvió por seguir la carrera eclesiástica y perteneció al clero secular. No tuvo título nobiliario y llegó a ser virrey por las circunstancias que aprovechó para destituir al marqués de Villena, siendo Palafox obispo titular recién llegado a Puebla; se entiende que era de carácter conflictivo. En el poco tiempo que gobernó al Virreinato se ocupó mucho de asuntos de la Iglesia con la organización de ceremonias, continuación de las obras de la catedral de México, la doctrina, mejoramiento de conventos y aposentos de los religiosos y también hizo obras de caridad en favor de los pobres y de los enfermos. En lo externo de los usos religiosos hizo demoliciones y se perdieron seguramente muchas piezas de gran valor, ídolos y obras de las antiguas culturas mexicanas. Levantó una fuerza armada que de ninguna manera representaba un ejército y se cree que más bien era para su seguridad personal; estableció medidas para regular la vida académica de la universidad así como cánones para controlar a la Audiencia. Dos oidores no aceptaron las disposiciones del arzobispo-virrey y éste los suspendió en sus funciones. Palafox se inclinaba a apoyar al clero secular, al que él pertenecía, por lo que empezó a tener dificultades con los jesuitas que querían actuar fuera de su dependencia como autoridad religiosa, suscitándose a poco un pleito muy grave, por lo que fue relevado de su cargo gubernamental, aunque permaneció en México algunos años con el puesto de visitador general. En junio de 1649 el arzobispo Palafox salió para España, por órdenes de la Corona. Era escritor muy culto, gente honrada y trabajador incansable, de espíritu recto. Construyó y consagró la catedral de Puebla y fundó la famosa biblioteca palafoxiana. Siendo obispo en Osma, España, murió el primero de octubre de Bibliografía • Sor Cristina de la Cruz Arteaga y Falguera, OSH, El venerable Palafox, Madrid, 1930. • Ricardo del Arco y Garay, La erudición española en el siglo XVII, I, Madrid, 1950,(pp. 367 y ss.). • José Ignacio Tellechea Idigoras, "Coordenadas históricas, políticas y religiosas del siglo XVII en que vivió el obispo don Juan de Palafox", en VV. AA., El Venerable obispo Juan de Palafox y Mendoza. Semana de estudios histórico-pastorales y de espiritualidad (2-7 Agosto 1976), Soria, 1977, pp. 24-38. • Sor Cristina de la Cruz Arteaga y Falguera, OSH, Una mitra entre dos mundos, Sevilla, 1985. • Ambrosio Puebla Gonzalo, Palafox y la espiritualidad de su tiempo, Burgos, 1987. • Francisco Sánchez-Castañer, Don Juan de Palafox, Virrey de Nueva España, Madrid, 1988. • Teófilo Portillo Capilla, El desierto y la celda en la vida y muerte del Obispo Juan de Palafox y Mendoza, Almazán, 1989. • Gregorio Bartolomé Martínez, Jaque mate al obispo virrey. Siglo y medio de sátiras y libelos contra don Juan de Palafox y Mendoza, México, 1991. • José Eduardo Castro Ramírez, Palafox, su pontificado en Puebla, 1640-1649, Puebla de los Angeles, 2000. • Ricardo Fernández Gracia, El virrey Palafox, Madrid, 2000. • Gregorio Bartolomé Martínez, Don Juan de Palafox y Mendoza: obispo de La Puebla de los Ángeles y de Osma, Soria, 2001. • P. Ildefonso Moriones, OCD, “Historia del proceso de beatificación y canonización del Venerable Juan de Palafox y Mendoza”, en Ricardo Fernández Gracia (coordinador), Palafox: Iglesia, Cultura y Estado en el siglo XVII, Pamplona, 2001, pp. 515-558. • Pedro Angel Palou, Breve noticia histórica de la Biblioteca Palafoxiana y de su fundador Juan de Palafox y Mendoza y los colegios de San Juan, San Pedro y San Pantaleón, Puebla de los Angeles, 2002. • Ricardo Fernández Gracia, Iconografía de Juan de Palafox: imágenes por un hombre de estado y de Iglesia, Pamplona, 2002. • Cayetana Alvarez de Toledo, Politics and reform in Spain and Viceregal Mexico: the life and thought of Juan de Palafox, 1600-1659, Oxford, 2004. • Montserrat Galí Boadella, La pluma y el báculo: Juan de Palafox y el mundo hispano del seiscientos, Puebla de los Angeles, 2004. • Gregorio Bartolomé Martínez, A Juan de Palafox : más de 2000 versos, del abate Tommaso Campastri, capellán de Carlos IV a favor de la beatificación del Venerable, sacados de un manuscrito de la Real Biblioteca, Soria, 2010. Referencias 1. ↑ Antonio Gonzalez de Rosende: Vida del ilustrissimo y excelentissimo señor don Juan de Palafox y Mendoza. Enlaces externos • Catholic Hierarchy • Biografía en DVD • Retrato de Juan de Palafox y Mendoza con un epítome sobre su vida incluido en el libro Retratos de Españoles ilustres, publicado en 1791. CervantesVirtual.com

Tags:

0 Responses to “Beato Juan de PALAFOX y MENDOZA 1600-1659”

Publicar un comentario

X SIMPOSIUM XALAPA EN EL MARCO DEL 700 ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN COMO NUCLEO POBLACIONAL.

Subscribe

Donec sed odio dui. Duis mollis, est non commodo luctus, nisi erat porttitor ligula, eget lacinia odio. Duis mollis

© 2015 Ángel Rafael MARTINEZ ALARCÓN. Todos los derechos reservados.
Designed by SpicyTricks