martes, 8 de febrero de 2011

“Apatía escolar”

“Apatía escolar”


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Por: Guillermo H. Zúñiga Martínez



Algunas veces he insistido en la necesidad de recrear lo que durante mucho tiempo fue el Consejo Nacional Técnico de la Educación porque este organismo –que contaba con el apoyo de consejos técnicos estatales- reunía a la inteligencia pedagógica del país. En su funcionamiento estaban plasmadas reflexiones acertadas y algunas equivocadas también, pero era referencia obligada sobre acuerdos a que llegaban aquellos pensadores nacionales sobre los problemas que confrontaba el sistema educativo de México. Arribó la despreocupación al Gobierno Federal y se extinguió ese magnífico foro de discusión en torno a los temas torales que guiaban la enseñanza-aprendizaje en las escuelas públicas.



Su fuerza, a mi manera de ver, radicaba en que se escuchaban los planteamientos del talento de la provincia y, en multitud de ocasiones, fueron los educadores de las entidades quienes lograban penetrar la esfera federal sobre los ángulos más diversos del desarrollo de las tareas escolares. Era obvio que los mentores radicados en el Distrito Federal hacían valer su peso específico, mas lo importante es que los dictámenes que se alcanzaban en cada sesión plenaria eran mandatos casi obligatorios para quienes tenían en sus manos la responsabilidad de guiar, interpretar y conducir los destinos formativos de la niñez y la juventud mexicanas. En mala hora desapareció porque también se desintegraron los estatales, organismos que procuraban inscribir en sus filas a los más destacados profesores de cada Estado de la Federación.



Por la ausencia de consensos generalizados, ahora se dan enfoques teóricos aislados sobre lo que está sucediendo en el seno de las comunidades escolares como lo refleja el valioso ensayo que realizaron Beatriz Peredo Carmona y el doctor José Velasco Toro en su libro “Apatía Escolar”, que fue presentado el pasado miércoles en el auditorio de los notarios, ubicado en Bravo número 15. En esa ceremonia –estupenda por cierto- hablaron Fabio Fuentes Navarro, quien dio a conocer un texto profundo, reflexivo y pletórico de cultura filosófica, así como el laureado escritor y maestro Ricardo Corzo Ramírez; ambos interesaron al público asistente. De sus planteamientos se desprende una verdad incuestionable: hace falta una revisión seria sobre el desarrollo de las actividades de docentes y colegiales en las aulas, porque tal parece que -con distinguidas excepciones-, la rutina se ha apoderado de esa función cotidiana, transformándola en una carga, una pesada obligación para unos y otros, los primeros porque tienen la necesidad insoslayable de acudir a las instituciones y los segundos porque obedecen lineamientos que los hacen funcionar con base en mandatos autoritarios.



Parece común y singular afirmar que el momento más feliz de niños y jóvenes en los planteles son el de recreo y cuando la alegría se desborda es en época de vacaciones y días festivos, lo cual dicta un mensaje diáfano: el colegio es para muchos aprendientes un martirio, sinónimo de sufrimiento, pesadez y agobio, por lo que se impone estudiar con sentido común este problema y procurar hacer del ambiente educativo una verdadera algazara donde radiquen dicha, felicidad, concordia, armonía y los deseos de estudiantes y catedráticos por encontrar soluciones a los inconvenientes actuales con base en su preparación, lo que significa enriquecer los planes y programas de estudio para hacerlos atractivos y principalmente respetar las características de los educandos, sus voces interiores que los conminan a ser mejores cada día con el fin de que, lo que se denomina escuela, sea un ámbito de creatividad y de convivencia realmente estimulante para cada discípulo y también para todo mentor.



Los autores de este libro me distinguieron para que escribiera algunos puntos de vista sobre su contenido y lo que expresé lo creo porque en verdad la obra conduce hacia una disyuntiva: seguimos en la rutina totalmente destructiva y estancadora o nos atrevemos a ser nuevos en la creatividad y en el aprendizaje autónomo que vibra en cada espíritu y en cada cuerpo convencido de superarse a través de la educación.



Insisto, se trata de un trabajo que debe ser lectura obligada para los maestros porque de su tenor se desprende la necesidad de transformar concepciones y actitudes, para crear nuevas condiciones e innovadoras formas que permitan el respeto a los alumnos y procuren el cambio táctico de los que educan.



Enseñanza y aprendizaje deben conjugarse de manera inteligente porque cuando esto se logre, será sencillo cambiar el aula como sinónimo de castigo y de obligación, a una comunidad educativa donde se viva el deseo inmenso de transformarse para bien individual y fortaleza de la colectividad.



Para los autores y los que hicieron posible su presentación, mis mejores parabienes.



zmgh12@gmail.com

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